Boca se quedó sin margen en un mercado de pases que volvió a ponerse en su contra. Tras la trunca llegada de Edwuin Cetré, que quedó en stand by tras el informe médico que arrojó un viejo problema en su rodilla, la dirigencia de Juan Román Riquelme se mueve a contrarreloj a sabiendas de que el reloj de arena ya empezó a bajar.
La lesión de Rodrigo Battaglia, que sufrió la rotura del tendón de Aquiles y tendrá cerca de seis meses de recuperación, le abrió al club un cupo extra de diez días para sumar un refuerzo. Y aunque el nombre que sigue encabezando la lista es el del extremo colombiano, el pase entró en un impasse y las horas no paran de correr.
Según lo confirmado por la AFA, Boca tiene como fecha límite el miércoles 18 de febrero para inscribir al reemplazante. En otras palabras, apenas quedan seis días para cerrar la operación por Cetré o, en su defecto, acelerar a fondo por otro delantero/extremo.
El panorama en Brandsen 805 se volvió sinuoso, porque cada día que pasa reduce el margen de negociación y achica las chances de buscar alternativas en caso de que la transferencia por el atacante de Estudiantes se caiga definitivamente.
i la situación no se resuelve dentro de ese plazo, al club le quedará una alternativa más compleja: vender o ceder a préstamo un futbolista al exterior. Ese movimiento habilitaría automáticamente una nueva ventana para incorporar hasta el 31 de marzo.
De todos modos, la idea de Riquelme es evitar ese camino y aprovechar el cupo generado por la lesión de Battaglia. Por ahora, la llegada del nuevo refuerzo está difícil y en Boca ya saben que empiezan a negociar a contrarreloj. El tiempo apremia.