Las zapatillas deportivas y urbanas son, probablemente, el calzado más usado del día a día. Cómodas y resistentes, suelen acompañar largas jornadas, caminatas y rutinas intensas. Sin embargo, hay una parte que casi siempre se daña primero: la puntera. El roce permanente con el piso termina despegando la suela, incluso en modelos de buena calidad.
Antes de pensar en tirarlas o reemplazarlas, existe un truco casero efectivo que permite extender su vida útil y seguir usándolas sin problemas. No es una solución instantánea, pero con paciencia y los materiales adecuados, el resultado puede ser firme y duradero.
El truco que deja las zapatillas como nuevas
La clave está en usar un adhesivo especial para calzado, diseñado para goma y superficies flexibles. A diferencia de los pegamentos comunes, este tipo de producto acompaña el movimiento del pie y evita que la unión se vuelva a despegar con facilidad.
Paso a paso para arreglar la punta de las zapatillas:
1. Colocá una bola grande de papel de diario dentro de la zapatilla hasta que recupere su forma original. Este paso es fundamental para que la puntera quede bien alineada al momento de pegar.
2. Limpiá en profundidad la zona despegada, tanto la suela como la tela o el cuero superior. Retirá restos de pegamento viejo, polvo y suciedad con un paño seco o apenas humedecido.
3. Dejá secar completamente la superficie. La humedad puede arruinar la fijación del adhesivo.
4. Aplicá el pegamento para calzado en ambas partes de la puntera, de manera pareja y sin excederte, cubriendo toda la zona a unir.
5. Esperá el tiempo indicado en el envase del adhesivo para que tome cuerpo y genere mejor agarre.
6. Uní la suela con la parte superior de la zapatilla y presioná con firmeza durante varios segundos.
7. Mantené la presión colocando peso sobre la punta o usando una banda elástica durante al menos 30 minutos.
8. Dejá secar la zapatilla en un lugar ventilado y sin usarla, respetando el tiempo de curado recomendado por el fabricante.
Siguiendo este procedimiento, la puntera queda firme y el calzado recupera su funcionalidad. Un truco simple, económico y eficaz para alargar la vida de tus zapatillas y evitar una compra innecesaria.