Hay decisiones que parecen quedar en el pasado, pero regresan cuando menos se las espera. En Colón, el pase de Jorge Sanguina volvió a ocupar un lugar central en la agenda dirigencial y se transformó en un obstáculo.
Para la incorporación de Mauro Peinipil, fue indispensable destrabar un reclamo pendiente de Independiente Rivadavia, vinculado a la transferencia del delantero paraguayo, una negociación que la gestión anterior dejó inconclusa y que terminó generando consecuencias deportivas y económicas.
El balance de aquella operación está lejos de ser positivo. Sanguina prácticamente no pudo aportar dentro de la cancha, atravesó largos períodos de lesión y su ciclo en el Sabalero se cerró con una cesión a Paraguay, sin que el club lograra recuperar la inversión realizada. Mientras tanto, la deuda seguía acumulando presión en los escritorios.
Esto encendió las alarmas por posibles sanciones. En ese escenario, el presidente José Alonso logró frenar un conflicto mayor y ganar tiempo, aunque el problema de fondo sigue latente: la deuda existe y deberá saldarse.
Aunque no hay cifras confirmadas oficialmente, por lo que pudo saber Diez en Deportes, sería un monto cercano a los 180 mil dólares. Una cifra que se suma a un contexto ya exigente, donde la nueva conducción tuvo que afrontar más de un millón de dólares en pagos en apenas 40 días, intentando ordenar una economía seriamente comprometida.