La incautación de más de 13 kilos de cocaína ocultos en secarropas no fue un golpe producto del azar. El operativo, que finalizó con dos detenidos en la ciudad de Santa Fe, se inscribe en una investigación de mayor alcance que ya derivó en 18 allanamientos y apunta a una organización con despliegue territorial en distintos puntos de la provincia.
La confirmación se dio en una conferencia de prensa de la que participó LT10, donde brindaron detalles el jefe de la Agrupación Cuerpos, Matías Retamoso, y el director provincial de Investigaciones Criminales, Rolando Galfrascoli. En el encuentro se reconstruyó el paso a paso de un procedimiento que comenzó como un control preventivo y terminó exponiendo una compleja operatoria de tráfico de estupefacientes.
Según detalló Retamoso, el hecho se inició cuando personal de la Brigada Motorizada realizaba chequeos de vehículos y personas en jurisdicción de la Unidad Regional I. Al intentar identificar un Renault Mégane ocupado por un hombre y una mujer, el conductor realizó una maniobra brusca y evadió la directiva policial, lo que inició una "persecución controlada" con aviso al 911.
Durante la huida por distintas arterias de la ciudad, los efectivos observaron que desde el interior del vehículo arrojaron un bulto negro de gran porte. Finalmente, el automóvil fue interceptado en la zona de avenida Blas Parera al 4000, donde se concretó la aprehensión de la pareja. Retamoso aclaró que, en ese tramo del operativo, no se registró el secuestro de armas de fuego.
La clave apareció minutos después al inspeccionar el bulto descartado. Con testigos presenciales y autorización judicial, se constató que se trataba de dos secarropas cuyo peso era incompatible con su función. Al revisar el interior, se encontraron envoltorios adheridos al tambor con cinta de embalar. La prueba de campo realizada por la Policía Federal Argentina (PFA) confirmó que la sustancia era cocaína, con un peso total de 13,300 kilogramos.
Por su parte, Galfrascoli subrayó que el hallazgo aceleró una pesquisa que ya estaba en marcha junto al fiscal Alejandro Benítez. "No fue una casualidad", remarcó, al explicar que la detención del viernes potenció una investigación iniciada meses atrás a partir de una denuncia anónima en el "Buzón de la Vida". Esa línea de trabajo permitió realizar, pocas horas después, 18 allanamientos simultáneos con secuestro de droga, armas, celulares y documentación.
El funcionario confirmó que hay más personas privadas de su libertad y que se trata de "una banda que operaba fundamentalmente en la ciudad de Esperanza, pero con ramificaciones en toda la provincia".
La hipótesis principal es que Santa Fe funcionaba como un eslabón logístico dentro de una ruta de traslado de estupefacientes. El objetivo actual de los investigadores es reconstruir la trazabilidad del material para establecer las responsabilidades del entramado completo de la organización.