En los tribunales santafesinos, una audiencia presidida por el juez Pablo Ruiz Staiger marcó un nuevo avance en la causa por el asesinato de Jeremías Monzón, ocurrido el pasado 18 de diciembre.
En esta instancia, se imputó al tercer adolescente acusado de haber participado en el crimen, bajo la misma calificación legal que enfrentan los otros dos implicados: homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, ensañamiento y alevosía.
La fiscal Ana Laura Gioria, luego de la audiencia, explicó que por su edad, el acusado es considerado no punible ante la ley argentina. Al igual que el otro varón menor involucrado, este adolescente no puede ser sometido a una condena penal convencional y quedará bajo la órbita de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia.
Por el contrario, la situación procesal es distinta para la tercera implicada, una adolescente de 16 años que mantenía una relación sentimental con la víctima. Debido a que ha alcanzado la edad de imputabilidad para delitos graves, permanece detenida bajo una medida restrictiva similar a la prisión preventiva en un centro especializado. Ella es la única de los tres acusados que, en caso de ser hallada responsable, podría recibir una condena efectiva una vez finalizado el proceso juvenil.
Gioria detalló que “se reeditó de alguna manera la audiencia que llevó el fiscal Cecchini respecto del otro adolescente que no alcanza la edad de imputabilidad. En este caso un adolescente de 14 años, se hizo la atribución de hechos, se le hizo saber la calificación legal y la evidencia que tenemos”.
Asimismo, sostuvo que “la teoría del caso de la fiscalía nos presenta este escenario con tres coautores en lo que es la planificación y la ejecución. Nuestra teoría agotaría aquí la participación de más personas”.
También indicó que tienen secuestrados un número muy importante de teléfonos que tiene que ser peritados.
Santino, compañero de escuela de Jeremías, afirmó que viven lo sucedido con "tristeza y mucho enojo. Demasiado, no puedo imaginar que personas así queden libre. Lo único que hay que hacer es confiar y luchar. Jeremías era un tipazo, en la escuela, en el curso era muy buena persona y nunca tuvo problemas con nadie, se llevaba bien con todos y con los profesores".
También sostuvo que esto da "mucha impotencia, y la idea de que puedan llegar a quedar libre personas así me hace muy mal".
Por otro lado, amigos de sus abuelos se acercaron para apoyar a la familia y afirmaron: "Hay que reiterarlo mil veces, pero no puede quedar así. Los abuelos están en una edad que les cuesta más, y hay que estar en su lugar y no es justo".