La captura de Nicolás Maduro generó una serie de movimientos políticos y diplomáticos en Venezuela y la región. En este contexto, el caso de la detención del gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo, ocurrida el 8 de diciembre de 2024, volvió a quedar en el centro de la escena. Argentina reiteró su reclamo por la liberación del efectivo en foros internacionales, mientras crece la expectativa entre los familiares de personas detenidas por razones políticas.
En las últimas horas, durante una reunión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA) realizada en Washington, el representante argentino volvió a exigir la libertad inmediata de Gallo. El gendarme permanece detenido y es investigado por el régimen venezolano por haber “intentado entrar al país de manera irregular”, en medio de denuncias por violaciones a los derechos humanos y falta de acceso a información oficial sobre el estado de los reclusos.
Desde Buenos Aires, María Alexandra Gómez, esposa de Gallo, aseguró en diálogo con el móvil de LT10 que la esperanza nunca se perdió y que los recientes hechos abren una expectativa, aunque todavía marcada por la angustia. “Es algo que nunca hemos perdido durante todo este año. Sentimos que estamos dando un paso al principio del final de la pesadilla”, expresó, aunque aclaró que siguen “muy preocupados porque no hay información actualizada de cómo están las cosas dentro de las cárceles”.
Gómez remarcó que toda la información que la familia logró obtener hasta ahora fue de manera extraoficial. “Todo lo que sabemos es por medio de extranjeros que estuvieron en la misma situación que Nahuel”, explicó. Contó que la última novedad fue hace aproximadamente un mes y medio, cuando un ciudadano francés que estuvo detenido en el penal El Rodeo pudo verlo: “Nos dijo que seguía siendo fuerte, que creía y tenía muchas esperanzas de salir pronto”.
Consultada sobre las amenazas que habrían recibido los detenidos ante un eventual conflicto con Estados Unidos, fue contundente: “Eso es algo que yo denuncié en su momento, porque era un tipo de terror psicológico que les estaban implementando dentro de El Rodeo I”. Sin embargo, volvió a remarcar que no cuentan con datos oficiales sobre lo que ocurre actualmente en los centros de reclusión.
Sobre el acompañamiento del Estado argentino, señaló que el contacto fue permanente: “El Gobierno nacional ha estado con nosotros desde el primer momento”. Según le informaron, la situación en los penales es de “una tensa calma”, mientras continúan las gestiones para lograr la liberación.
Gómez también relató el miedo que sintió mientras estuvo en Venezuela y el dilema de denunciar o callar. “Yo decía: ‘Dios mío, si hablo o hago algo para pedir por Nahuel, puedo correr el riesgo de que me desaparezcan’”, recordó, aunque decidió seguir adelante. “Nunca hay que dejar de denunciar. Tenemos la verdad en las manos: Nahuel es inocente y tiene que regresar a casa de inmediato”.
Por otro lado, cuestionó con fuerza la situación judicial en el país caribeño y comparó el caso con el de Nicolás Maduro. “Maduro pidió defensa privada y se la dieron. A Nahuel, en 395 días, nunca le permitieron tener defensa privada ni ningún tipo de asistencia consular”, denunció, y agregó que hay “más de 85 extranjeros y más de 1.000 presos políticos en una situación de desaparición forzada y detenciones arbitrarias”.
Por último, insistió en la necesidad de sostener la presión internacional. “La urgencia ahora es la liberación de todos los presos políticos y extranjeros, y saber en qué condiciones están”, sostuvo. Conmovida, describió a su esposo como “una persona muy buena y un buen padre”, y destacó que, incluso en cautiverio, “se mantiene optimista”. “Eso es lo más bonito con lo que me quedo”, concluyó.