En el predio, Colón entrena como si el torneo tuviera fecha asegurada. Afuera, en cambio, todo es incertidumbre. La posible postergación del inicio de la Primera Nacional mantiene al fútbol de ascenso en vilo, pero en Santa Fe la rutina no se negocia: el plantel sigue ajustando cargas, sumando minutos y afinando detalles bajo la conducción de Ezequiel Medrán.
El entrenador observa, prueba y espera. Sabe que la estructura principal ya está montada tras las llegadas de Federico Rasmussen y Agustín Toledo, pero también entiende que el equipo aún puede crecer. Se trabaja para sumar un volante creativo que aporte claridad y variantes.
Mientras tanto, la planificación del cierre de la pretemporada se volvió un rompecabezas. Patronato volvió a bajarse de la posibilidad de un amistoso y, ante la falta de opciones, empieza a tomar fuerza la chance de un ensayo interno frente a la Reserva, simplemente para no perder ritmo ni sensaciones.
Dentro del campo, no todo está resuelto. Hay nombres que generan interrogantes y uno de ellos es Ignacio Lago, cuyo rol definitivo aún no termina de definirse en la idea de Medrán. ¿Extremo o segundo punta?. Funciones, esquemas y sociedades están bajo análisis constante. Colón sigue adelante, entrenando sin excusas, aunque rodeado de preguntas. El torneo no arranca, el último refuerzo no llega y el amistoso no aparece. Sin embargo, el Sabalero avanza igual, convencido de que cuando suene el silbato inicial —sea cuando sea— deberá estar listo.