En la antesala del choque frente a Central Norte, el entrenador de Colón, Ezequiel Medrán, trabaja contrarreloj para resolver una cuestión clave: cómo reemplazar a Alan Bonansea, quien arrastra una lesión en el hombro que lo dejaría al margen del compromiso del domingo.
La baja del delantero no es un detalle menor. Se trata de una pieza de referencia en el área, con peso específico en el juego aéreo y capacidad para fijar centrales. Por eso, la decisión que adopte el cuerpo técnico no solo impactará en el nombre propio, sino también en la estructura colectiva.
¿Mismo dibujo o golpe de timón?
Una de las alternativas que se evalúan es mantener el andamiaje habitual y sustituir pieza por pieza. En ese escenario, el ingreso de Facundo Castro aparece como la variante más directa para ocupar el lugar vacante en el frente de ataque, acompañando a Lucas Cano.
Sin embargo, no se descarta un movimiento más profundo. Jugar fuera de casa puede empujar a Medrán a reforzar la mitad de la cancha y modificar el esquema. Un 4-2-3-1 o incluso un 4-4-1-1 permitirían sumar un mediocampista creativo y liberar a Ignacio Lago en una zona más cercana al área.
Las cartas sobre la mesa
Conrado Ibarra es otra opción que gana terreno si el técnico decide apostar por mayor movilidad y presión alta. En tanto, Matías Godoy también se mete en la conversación como alternativa para aportar dinámica por los costados y sorpresa en el último tercio.
La buena noticia para el entrenador es que el plantel ofrece variantes. La incógnita pasa por qué tipo de partido imagina en Salta y qué perfil de equipo pretende plantar ante un rival que suele hacerse fuerte en su estadio.
Lo concreto es que, con o sin Bonansea, Colón deberá sostener la intensidad y el orden que mostró en el arranque del torneo. Medrán tiene por delante un desafío táctico que puede marcar el pulso del equipo en esta primera salida exigente de la temporada.