El piloto bonaerense giró 144 vueltas (779 kilómetros) y registró 1m35.806s, en un viernes que tuvo como referencia el “1-2” de Mercedes encabezado por Andrea Kimi Antonelli y secundado por George Russell. Más allá de la tabla de tiempos, el dato central para Alpine fue el volumen acumulado: 318 vueltas como equipo en la semana, sin interrupciones mayores en la última jornada.
Un trabajo enfocado en la construcción
El programa de Alpine fue claro: priorizar kilometraje y recopilación de datos antes que buscar registros llamativos. Colapinto dividió su actividad en 64 giros matutinos y 80 vespertinos, combinando tandas largas, pruebas de balance y chequeos aerodinámicos bajo condiciones climáticas estables (entre 22° y 28°C).
En la pretemporada, el cronómetro rara vez cuenta la historia completa. Las cargas de combustible variables, los distintos compuestos y los mapas de motor condicionan los tiempos. Por eso, el valor de la jornada estuvo en la regularidad y la continuidad técnica.
El propio Colapinto subrayó que el auto mostró una base consistente desde el inicio, lo que permitió profundizar el trabajo tanda tras tanda. Ese detalle no es menor: cuando el monoplaza ofrece estabilidad, el piloto puede concentrarse en afinar y comprender comportamientos, en lugar de resolver inconvenientes estructurales.
Zona media competitiva
En el contexto general del test, Alpine aparece ubicado en un pelotón medio muy ajustado, detrás de estructuras que mostraron mayor velocidad absoluta como Red Bull, Mercedes o McLaren. Sin embargo, la fiabilidad exhibida y el cumplimiento del programa previsto representan un punto de partida estable en una temporada marcada por el cambio reglamentario.
El equipo completó su plan técnico y el argentino sumó experiencia en un escenario donde cada kilómetro resulta determinante para consolidar su integración dentro de la estructura.
Lo que viene
La próxima semana, en el mismo trazado de Sakhir, el enfoque comenzará a desplazarse del volumen hacia la afinación: simulaciones más cercanas a condiciones de carrera, ajustes finos en equilibrio mecánico y mayor exigencia en rendimiento.
Por ahora, el balance es concreto: Alpine construyó una base sólida y Colapinto cerró la primera etapa en el Top 10, con rodaje, continuidad y una sensación de progreso sostenido. No define la temporada, pero sí marca un punto de partida alentador para el piloto argentino en la nueva era de la Fórmula 1.