El sistema tributario argentino cambia de lógica: ya no parte de la presunción de culpabilidad. Con la reglamentación del Régimen de Inocencia Fiscal, el Gobierno dejó operativo un nuevo enfoque impositivo que reduce controles, eleva umbrales y otorga mayor previsibilidad a quienes cumplen con sus obligaciones. El núcleo de la reforma es la Declaración Jurada Simplificada del Impuesto a las Ganancias, que ya entró en plena vigencia.
La medida, instrumentada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a partir de la Ley 27799, busca dejar atrás un esquema considerado persecutorio, que durante años fomentó la informalidad en un contexto de restricciones cambiarias, inflación y alta presión fiscal.
Qué cambia y por qué importa
Uno de los giros centrales es de carácter penal: evadir deja de ser automáticamente un delito castigado con prisión. Ante un incumplimiento, el contribuyente podrá regularizar su situación pagando la deuda, sin enfrentar una causa judicial. Además:
- El umbral de evasión simple sube a 100 millones de pesos.
- El de evasión agravada se eleva a 1000 millones de pesos.
- El plazo de prescripción del delito baja de cinco a tres años.
Esto implica que quienes se inscriban en el Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) en los próximos meses no podrán ser investigados por períodos anteriores a 2029, salvo excepciones específicas.
Quiénes pueden adherir
Para ingresar al régimen se deben cumplir las siguientes condiciones:
- Ingresos anuales de hasta 1000 millones de pesos.
- Patrimonio total de hasta 10.000 millones de pesos.
- No estar categorizado como Gran Contribuyente Nacional.
La verificación toma en cuenta el año de adhesión y los dos anteriores, sin acumular montos entre períodos.
Declaración simplificada y efecto liberatorio
ARCA pondrá a disposición una Declaración Jurada Simplificada precargada, que el contribuyente podrá revisar y ajustar. La presentación y el pago en término —o la adhesión a un plan de facilidades dentro del vencimiento— liberan al contribuyente respecto del Impuesto a las Ganancias del período fiscal base.
Menos control patrimonial
La reglamentación aclara un punto sensible: no se analizará el incremento patrimonial, incluidos depósitos bancarios, para verificar el cumplimiento en el régimen. Es una señal clave para despejar temores sobre fiscalizaciones retroactivas.
Bancarización y operaciones en efectivo
Las operaciones se consideran correctamente canalizadas si los fondos ingresan al sistema financiero en el origen o en el destino. A la vez, se ratifica que las compraventas de inmuebles pueden seguir realizándose en efectivo, tal como lo permite la normativa vigente.
Un "sello" favorable ante bancos
La constancia digital de adhesión al RSG será tomada como antecedente positivo ante entidades financieras y sujetos obligados en materia de prevención de lavado de activos. ARCA implementará un sistema de validación digital para facilitar este control.
Presunción de exactitud y nuevo período base
El régimen incorpora una presunción de veracidad: si el contribuyente presenta y paga en término, la información declarada se presume correcta. ARCA solo podrá impugnar en casos excepcionales debidamente verificados.
Cada presentación anual consolida un nuevo período fiscal base. Los períodos anteriores quedan protegidos, salvo que ya exista una orden de intervención notificada previamente.
Rectificativas y multas
La rectificación espontánea antes de una notificación no se considerará una discrepancia significativa. Además, habrá una reducción del 50 % en las multas para quienes regularicen su situación dentro de los 45 días posteriores al vencimiento.
El cambio de fondo
Con esta reglamentación, el Gobierno apuesta a un nuevo "contrato fiscal": menos sospecha, más cumplimiento voluntario y mayor libertad para disponer de los ahorros. Se trata de un giro que busca redefinir la relación entre el Estado y los contribuyentes, con impacto directo en la actividad económica cotidiana.