Martín Carrizo volvió a dejar su huella en una nueva edición de la Maratón Santa Fe-Coronda y luego de algunos días, compartió sensaciones en LT10 sobre lo que significa correr en casa, el desgaste físico y el valor simbólico de una prueba única en el mundo.
En ese sentido, el nadador santafesino destacó el conocimiento del río como un diferencial: “Quienes somos de la zona hacemos como entrenamiento la maratón, es lo ideal para entender cada lugar del trayecto. En el medio nos vamos haciendo análisis, obvio que los nadadores de afuera hacen lo suyo en otro lado, el santafesino tiene ese extra, de conocer las corrientes del río”.
Además, Carrizo se refirió a sus orígenes en la disciplina y al apoyo familiar que marcó su camino deportivo: “Mi papá fue quien me inculcó esto y me apoyó a hacerlo”.
También puso el foco en el atractivo que genera la carrera a nivel internacional y en el acompañamiento del público: “A los extranjeros les pica el bicho de conocer la maratón, es un gran desafío. La gente es gran parte de la carrera, es una fiesta de muchas horas y hay un evento profesional muy lindo para observar también”.
Sobre el desarrollo dentro del agua, explicó: “En mi caso me concentro en el ritmo de brazada, estar atento a lo que va diciendo el guía. Pero también está el dolor físico, hora por hora va mermando el ritmo. En el agua a veces hay que llegar al punto de dejar de escuchar a la gente”.
Por último, remarcó: “Nosotros en caso de calambres no podemos parar, tenemos que resolverlo ahí dentro del agua, si me agarro del bote me descalifican. Es una pelea interna, hay que seguir, resolverlo. Ahora toca descansar un par de semanas. Nuestro caso es distinto al de los europeos, en cuanto a apoyo económico no necesitan salir a buscar ellos mismos el dinero, como me pasa a mí y a otros argentinos”.