La Maratón Santa Fe–Coronda volvió a regalar este domingo una postal inolvidable. Con el termómetro en alza y el sol como protagonista, la Fiesta del Río se vivió a pleno, con un acompañamiento masivo tanto desde embarcaciones como desde cada punto de la costa.
Familias enteras, grupos de amigos, banderas, música y aplausos le dieron color a una competencia que trasciende lo deportivo y se transforma, año tras año, en un verdadero ritual para la región. El paso de los nadadores despertó ovaciones, gestos de aliento y esa emoción inconfundible que solo el río sabe generar.

Desde temprano, el paisaje fue el de siempre y, a la vez, único: lanchas escolta, kayaks, motos de agua y cientos de miradas siguiendo el recorrido, mientras la ciudad se volcaba para ser parte de una historia que no pierde vigencia.

LT10 te muestra algunas de las postales de una cita que, pese al paso del tiempo, mantiene intacta su mística y su pasión. La Santa Fe–Coronda volvió a demostrar que no es solo una carrera: es identidad, memoria y celebración popular.

