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Martes 17 de Enero de 2012 - 10:10 hs

Colón jugará con tres puntas el primer amistoso frente a Tigre

 Así como se acerca el final de la pretemporada que Colón realiza en esta ciudad más caliente que nunca por los calores poco frecuentes que la azotan, empieza a rodar la pelota y a perfilarse la idea futbolística de Sciacqua. Ya en la charla exclusiva que mantuvo con El Litoral en esta ciudad, el técnico dejó deslizar la firme posibilidad de jugar con tres delanteros. Que en realidad será algo movible, no tan estático, ya que el Pipita Higuaín deberá flotar entre los volantes y la dupla de atacantes que el técnico tiene pergeñada: Chevantón-Fuertes.

“Los sistemas se deben adaptar a los jugadores; dicho en otras palabras, los técnicos elegimos el sistema en función de los jugadores”, comentaba Diego Osella, el flamante ayudante de campo de Sciacqua. Y es así. Los únicos que pueden definir el esquema y luego elegir a los jugadores para llevarlo a la práctica son los técnicos de las selecciones, porque cuentan con un universo de cientos de jugadores a disposición. En el caso de un plantel de un club es prácticamente imposible; deberían ser muy versátiles todos para que se pueda armar el equipo eligiendo primero la táctica y luego a los intérpretes.

En este Colón de Sciacqua se dan dos cosas a la vez: 1) el equipo se paró con un 4-4-2 innegociable en el torneo pasado; 2) las individualidades son las que le exigen al técnico que modifique ese esquema para poner la dupla que todos sueñan (Chevantón-Fuertes) sin provocar un acto de estricta injusticia con el Pipita Higuaín, jugador destacado en el torneo pasado.
Pero Colón tiene, de esta manera, dos estructuras del equipo suficientemente armadas, como es la defensiva y la ofensiva. La cuestión pasa por ese mediocampo que exige la presencia de dos volantes de características defensivas (Prediger y Bastía) con el consecuente peligro de no tener suficientes argumentos para manejar la pelota.
¿Cuál fue el principal defecto que se le achacó a este equipo en el Apertura?, el poco apego a tener la pelota y la exagerada verticalidad con la que se jugó. El mediocampo fue, a veces, ni siquiera un sector de paso fugaz. Muchas veces se le criticó a Colón la tendencia a tirarle pelotazos desde el sector defensivo a Fuertes, salteando un paso ineludible en un equipo de fútbol con pretensiones de protagonismo en el juego, que es el de la mitad de la cancha.
Para encontrarle una solución a esto, se decidió la incorporación de un enganche como Leandro Gracián, participativo en el juego y dedicado a nutrir de juego a sus compañeros.
Gracián, en ese aspecto, marca diferencias con Higuaín. Mientras el Pipita -también dócil en el manejo del juego- seguramente elegirá ser más vertical, el “Tano” posiblemente elija otra manera de trasladar el juego hasta que surja la necesidad de abastecer a los delanteros. Pero la cuestión no pasa exclusivamente por Higuaín o Gracián, sino porque todo el equipo se convenza de que el pelotazo tiene que ser una alternativa y no una búsqueda permanente para darle juego a los puntas, que hay que animarse a manejar la pelota, a ser más pacientes a la hora de avanzar y que esa verticalidad aparezca en el momento preciso, con suficiente agresividad y contundencia. Todo esto que se acaba de expresar, en términos futboleros no es ni más ni menos que la búsqueda de funcionamiento.

Por eso, Marito Sciacqua -muy trabajador en ese aspecto- está tratando de convencer desde lo verbal y lo “laboral” a todos sus dirigidos de que es estrictamente necesario mejorar en la administración de la pelota. Darle volumen al juego. Y los jugadores van entendiendo el mensaje y por eso se los nota tan enchufados y entusiasmados a los integrantes del cuerpo técnico, que han tenido una enorme virtud que no abunda en el fútbol, no digo argentino sino a nivel mundial: lograron un “feed-back”, un ida y vuelta, una aceptación a lo que se dice y lo que se pide muy grande por parte de todo el plantel, sin excepciones. Y digo esto en función de que más allá de que a Mar del Plata vinieron 31 jugadores, se sumó Gracián y probablemente haya algún otro refuerzo, se habla de un grupo con muchos hombres de trayectoria, de jerarquía y recorrido.

La realidad indica que alguien -algunos en realidad- se tendrán que quedar afuera del equipo titular, porque sólo juegan 11. Y estamos hablando de jugadores “pesados” por calidad y camino transitado, como por ejemplo pueden ser un Lima, un Tomás Costa, un Moreno y Fabianesi y un Gracián, por mencionar algunos nada más. Pero es lo bueno para un entrenador: tener el “problema” de elegir. Y ese es el desafío para Sciacqua.
El equipo

Mario Sciacqua pondría estos 11 para jugar mañana ante Tigre, en la Villa Marista marplatense: Pozo; Garcé, Pellegrino, Raldes y Urribarri; Graciani, Bastía, Prediger; Higuaín, Fuertes y Chevantón. Está dispuesto que se jueguen dos partidos de 70 minutos (en el otro lo harán los suplentes), a partir de las 9 y media de la mañana. El miércoles habrá doble turno, cena en el Balneario Doce y el regreso a Santa Fe.

Fuente: El Litoral