Un minuto fatal para Marcos Rojo. En la medianía del primer tiempo, Boca era más que Sarmiento de Junín y había tenido las mejores aproximaciones. No obstante, la situación se volvió todavía más positiva para el Xeneize: una avivada de Oscar Romero dejó solo a Luca Langoni, que sufrió un penal por parte del arquero. Allí, el exdefensor de la Selección argentina se dispuso a patear, pero Meza se lo atajó. A la siguiente jugada, el central sintió un feo movimiento en su rodilla derecha, se quedó tirado en el piso y pidió el cambio automáticamente.
Sin consuelo, Rojo se subió al carrito de atención médica y se dirigió al banco de suplentes, en el que sus compañeros lo recibieron. Pese a las palabras de estos, el referente de Boca rompió en llanto y no paraba de llorar con sus manos en la cara.
Una vez sentado entre los demás suplentes de Hugo Ibarra, el cuerpo médico colocó mucho hielo en la rodilla derecha de Rojo. Por sus gestos al sentir el dolor, se teme que pueda ser un problema ligamentario.
Tras la lesión de Rojo, Boca perdió el dominio del partido. Sarmiento empezó a animarse y a crear sus propias chances. Sin embargo, una contra letal terminó en un pase excelente de Darío Benedetto y una definición de primera de Luca Langoni. El banco de suplentes estalló de alegría y todos fueron a saludar al capitán lesionado.
A la espera de un parte médico oficial, el panorama no pinta nada bien. Según Diego Monroig, los gestos de Frank Fabra al banco de Boca tras ver a Rojo fueron alarmantes.