Economía - En 2025

Jueves 01 de Enero de 2026 - 14:04 hs

Las importaciones crecieron casi 30% y podrían marcar un récord

El canal courier o “puerta a puerta” se vio impulsado por plataformas como Shein y Temu y fue el de mayor dinamismo, habilitando un acceso ampliado a la oferta internacional con variedad y precios competitivos. También se vio un marcado proceso de sustitución de insumos industriales locales por otros traídos desde el exterior

Actualizado: Jueves 01 de Enero de 2026 - 14:07 hs

Las importaciones de bienes en Argentina se acercaron durante 2025 al máximo nivel histórico registrado en 2022 y podrían triplicar el promedio de la década de los noventa, en el marco de un proceso de cambios regulatorios y apertura al comercio internacional. Hasta noviembre, el volumen importado alcanzó USD 70.235 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 27%.

Para lograr el récord de la serie, en diciembre los bienes importados tendrían que superar los USD 10.000 millones ya que, en 2022, el total del valor de los productos que ingresaron al país ascendió a USD 81.522 millones. Sin embargo, los USD 70.235 millones acumulados hasta el undécimo mes del año contrastan fuertemente contra los USD 60.775 millones de 2024 y podrían ocupar el segundo lugar en las mediciones históricas.

Un informe de la consultora Abeceb atribuye el salto importador a transformaciones en la economía argentina que incluyen una mayor integración global –destacando el papel del Mercosur–, cadenas productivas más extensas y un mercado interno más robusto que décadas atrás. Entre las causas inmediatas figuran la normalización de las reglas comerciales, la reapertura del acceso al financiamiento, la recuperación de stocks y la eliminación de restricciones cuantitativas –como el régimen SIRA y los cupos–, lo que permitió una aceleración del flujo importador tras años de compresión forzada por escasez de divisas.

Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de dicha consultora, explicó que la “liberalización paulatina del mercado cambiario, la consolidación fiscal y la eliminación de la mayoría de las trabas reconfiguraron los incentivos al comercio exterior”. Este nuevo escenario propició un “desacople transitorio” entre importaciones y producción local, característico de una etapa de recomposición tras años de distorsión, marcó.

El año estuvo marcado por una transformación en la estructura de las compras al exterior, con una mayor presencia de bienes finales, en particular de consumo. A la vez, los bienes intermedios crecieron 6,2% interanual, las piezas y accesorios para bienes de capital subieron 17,4%, mientras que las compras externas de vehículos se incrementaron 109%, los bienes de consumo avanzaron 58,3% y los bienes de capital, 55,6%. Así, los bienes finales llegaron a representar cerca del 15% del total importado, su participación más alta desde inicios de siglo y apenas dos puntos porcentuales por debajo del promedio de los 90.

Desindustrialización ante la ola importadora

Según el Observatorio PyME, el porcentaje de empresas que reemplazaron producción nacional por productos importados casi se duplicó en 2025 –10,1% frente a 5,3% a comienzos de año–, mientras que aquellas que sustituyeron insumos locales por importaciones subieron a 22,1%. Sectores como la metalmecánica, química, caucho y plástico manifestaron los mayores porcentajes de sustitución (28,4% y 29,2% respectivamente).

El fenómeno del comercio electrónico transfronterizo, impulsado por plataformas como Shein y Temu, también se consolidó en 2025 como un motor del nuevo patrón importador. El canal courier o “puerta a puerta” fue el de mayor dinamismo, habilitando un acceso ampliado a la oferta internacional con variedad y precios competitivos.

Según Abeceb, este esquema aportó importaciones por USD 789 millones –el 1,1% del total y 7,5% en bienes de consumo–, mostrando el mayor ritmo de crecimiento interanual (+291,8%) y duplicando su peso frente a años previos. Aunque su participación en el producto sigue siendo baja, el canal destaca como la vía más dinámica del año.

El impacto sectorial de este fenómeno fue especialmente notorio en los rubros de indumentaria, calzado, electrónicos livianos y artículos para el hogar, donde el courier generó mayor competencia externa y planteó retos regulatorios, fiscales y productivos. Para los consumidores, el beneficio directo se tradujo en mayor variedad y precios más bajos.

El sector automotriz fue otro de los que se vieron alcanzados por el auge importador en 2025. Hasta noviembre, la cantidad de vehículos importados creció 120%, llegando a máximos desde 2018, aunque aún se sitúa 30% por debajo de ese pico, de acuerdo a los datos recogidos por la consultora. Desde septiembre, el ingreso de unidades híbridas y eléctricas bajo arancel cero impulsó el mercado. Brasil continuó siendo el principal proveedor, con el 76% del total, pero perdió participación ante el crecimiento de China y México.

Como resultado, se incrementó en 22% la cantidad de modelos disponibles, evidenciando una oferta más diversificada para el consumidor argentino. Sin embargo, esta expansión se dio en contraste con una industria nacional de elevada capacidad ociosa: las importaciones crecieron 36,2% interanual a octubre, pero la producción local solo avanzó 3,1%, situándose todavía por debajo de los niveles de 2023. Para 2025, se proyecta que la relación importaciones/PBI alcance o supere el nivel de 2018 (16,3%), reabriendo el debate sobre la sostenibilidad del proceso.

A pesar del volumen récord, el análisis destaca que Argentina se mantiene en el rango inferior de apertura comercial en la región. Países como Chile, México, Colombia, Uruguay y Paraguay exhiben importaciones entre el 20% y el 45% de su PIB, mientras que Argentina históricamente mostró ratios entre el 12% y el 18%, incluso en etapas de mayor apertura.

“En conclusión, el nivel actual de importaciones no es preocupante aún en términos regionales ni históricos, y responde mayormente a un proceso de normalización tras años de restricciones comerciales. Hacia adelante, el desafío pasa por alinear las importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones y monitorear la composición de la canasta, de modo que el mayor comercio se traduzca en más productividad, competitividad y capacidad de generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la producción local”, cerró Izquierdo.

 

Fuente: Rosario3