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Domingo 28 de Agosto de 2011 - 23:24 hs
Robo a mano armada en el Baviera de la Costanera
Viernes a la noche. 23 hs.
El tradicional bar Baviera Costanera (ubicado en bulevar Gálvez y Laprida), luce como una de sus mejores noches... repleto de clientes.
De repente dos hombres ingresan al negocio por la puerta vaivén que da a calle Laprida. Los visitantes son dos sujetos de unos 40 años. Bien vestidos y con los cabellos cortos.
Entraron a paso firme, no dudan, y en cuestión de segundos toman posiciones estratégicas.
Uno de ellos se ubicó frente a la amplia barra ubicada al fondo del local. Su compinche caminó hasta el extremo e ingresó al sector de cocina.
Una vez allí, abrió su campera y extrajo una poderosa escopeta recortada. “Vos seguí en lo tuyo y quedate quieto o te quemo”, le dijo al empleado.
Acto seguido sacó el cañón de su arma por una abertura que comunica con la barra. Desde allí lanzó otra temeraria advertencia al encargado del negocio. “Seguí trabajando y dame toda la plata”.
Sorprendido el comerciante quedó (lógicamente) aterrado.
Sin embargo, los autores del atraco no estaban para sorpresas. Entonces, anticipando cualquier reacción inesperada, el que actuó fue el sujeto que estaba ubicado en el salón junto a la barra.
Pasando su brazo comenzó a “manotear” todo el dinero de la caja. No conforme le dio un fuerte golpe hasta que saltaron los compartimentos.
Sustrajo más efectivo (una suma cercana a los 5 mil pesos). También aprovechó y se llevó algunas billeteras y teléfonos celulares que estaban en la caja.
Concretado su objetivo se retiraron de igual modo. Con paso rápido salieron del local y treparon a un vehículo del color rojo, presuntamente un Fiat Uno, con el que escaparon a toda velocidad.
Dijimos que al momento del robo el local se encontraba repleto. Por lo tanto, no es difícil imaginar que fueron muchos los que advirtieron que algo fuera de lo normal estaba ocurriendo.
Se supo que algunos hombres intentaron una intervención, pero que fue frustrada por los demás compañeros de mesa.
El suceso tampoco escapó de la atención de los mozos.
Fue uno de ellos el que una vez que los delincuentes se retiraron del lugar salió a la carrera en busca de ayuda. Corrió por bulevar y llegó hasta la estación Belgrano. Una vez allí narró lo ocurrido al policía que se encontraba de guardia.
La respuesta del uniformado fue tan brutal como el robo: “No puedo hacer nada porque yo aquí estoy haciendo adicionales”.
El tradicional bar Baviera Costanera (ubicado en bulevar Gálvez y Laprida), luce como una de sus mejores noches... repleto de clientes.
De repente dos hombres ingresan al negocio por la puerta vaivén que da a calle Laprida. Los visitantes son dos sujetos de unos 40 años. Bien vestidos y con los cabellos cortos.
Entraron a paso firme, no dudan, y en cuestión de segundos toman posiciones estratégicas.
Uno de ellos se ubicó frente a la amplia barra ubicada al fondo del local. Su compinche caminó hasta el extremo e ingresó al sector de cocina.
Una vez allí, abrió su campera y extrajo una poderosa escopeta recortada. “Vos seguí en lo tuyo y quedate quieto o te quemo”, le dijo al empleado.
Acto seguido sacó el cañón de su arma por una abertura que comunica con la barra. Desde allí lanzó otra temeraria advertencia al encargado del negocio. “Seguí trabajando y dame toda la plata”.
Sorprendido el comerciante quedó (lógicamente) aterrado.
Sin embargo, los autores del atraco no estaban para sorpresas. Entonces, anticipando cualquier reacción inesperada, el que actuó fue el sujeto que estaba ubicado en el salón junto a la barra.
Pasando su brazo comenzó a “manotear” todo el dinero de la caja. No conforme le dio un fuerte golpe hasta que saltaron los compartimentos.
Sustrajo más efectivo (una suma cercana a los 5 mil pesos). También aprovechó y se llevó algunas billeteras y teléfonos celulares que estaban en la caja.
Concretado su objetivo se retiraron de igual modo. Con paso rápido salieron del local y treparon a un vehículo del color rojo, presuntamente un Fiat Uno, con el que escaparon a toda velocidad.
Dijimos que al momento del robo el local se encontraba repleto. Por lo tanto, no es difícil imaginar que fueron muchos los que advirtieron que algo fuera de lo normal estaba ocurriendo.
Se supo que algunos hombres intentaron una intervención, pero que fue frustrada por los demás compañeros de mesa.
El suceso tampoco escapó de la atención de los mozos.
Fue uno de ellos el que una vez que los delincuentes se retiraron del lugar salió a la carrera en busca de ayuda. Corrió por bulevar y llegó hasta la estación Belgrano. Una vez allí narró lo ocurrido al policía que se encontraba de guardia.
La respuesta del uniformado fue tan brutal como el robo: “No puedo hacer nada porque yo aquí estoy haciendo adicionales”.
Fuente: ellitoral.com
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