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Martes 24 de Diciembre de 2013 - 00:35 hs

El Kuelgue le pone color, alegría y baile al verano con \\"Ruli\\"

El combo El Kuelgue despliega su riqueza rítmica en su fresco disco “Ruli”.

Segundo disco de este combo, que antes de irse 2013 se despacha con un álbum fresco, renovador, rico rítmicamente, que va del pop al reggae, al candombe, el ska, el romántico latino con muy buen gusto.

“Ruli” es el sucesor de “Beatriz” lanzado en 2010 del grupo integrado por Julián Kartún en voz, Santi Martínez en teclados y voz, Nicolás Morone en guitarra, Juan Martín Mojoli en bajo, Nacho Martínez en batería, flauta traversa y coros, Pablo Vidal en saxo alto y coros y Tomás Baillie en percusión y batería.

El disco abre con pop-ska “En Avenidas” bien fresco, atractivo y con buenos arreglos de vientos, con interesante entramado musical, y lo sigue “Sin paragón” un divertidísimo foxtrot, con interesante ocurrencia y que lleva a mover la patita, qué es lo que más se busca en verano.

“Circunvalación” es un reggae que comienza con unos grandes arreglos de bronces, que recuerda por momentos a los Abuelos de la Nada incursionando en el ritmo jamaiquino.

“Cinema” tiene un inicio romántico y melodramático, embellecido por Fernando Samalea tocando el bandoneón, y el ritmo es un reggae bien vestido de romántico con una letra para reconquistar el amor.

Sergio Dawi aportó su saxo al caribeño “Si te vas”, que trae arena, viento de amor y ruido de olas al disco, mientras la base pasando por el candombe y el jazz con muy buen gusto.

La novedad es “Desde que te vi” que abre con un piano bien romántico, unos suaves toques de saxo y se convierte en una balada de blues suave que Kartún comienza cantando en inglés, y a la que luego le agrega estrofas en castellano, a medida que la emoción va a creciendo.

Adriana Varela le pone tango y arrabal a “Victoria”, recordando el barrio, los potreros de la ciudad entrerriana de “Victoria” acompañada guitarras criollas y una suave percusión. “Cristo es Marquitos Di Palma” le toma el pelo musicalmente a los himnos religiosos, para luego darle un aire de pachanga latina, con recitados hip hopeados.

“La Vieja afuera” es candombe puro con arreglos de vientos y muchos juegos percusivos para meter la sangre negra del Río de la Plata en el disco y darle mucho vuelo a los saxos, mientras que “El rancho de Don Juan” comienza como un valsecito campero y vira a un chámame ocurrente y alegre.