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Miércoles 11 de Diciembre de 2013 - 13:43 hs

Olaiz: "Sólo frenarán el drenaje de reservas si se controla el déficit fiscal"

Dada la creciente salida de divisas por turismo, los recientes cambios en el recargo que se aplica a las compras con tarjeta en el exterior, a los paquetes turísticos y desde ahora también a las compras de moneda extranjera, eran esperables. Sin embargo, la efectividad de esta y otras medidas tomadas por el nuevo equipo económico seguirá dependiendo de una mejora en las cuentas públicas, que permita reducir la presión sobre la emisión monetaria y los precios internos.

 Sólo frenarán el drenaje de reservas si se controla el déficit fiscal, afirma Belén Olaiz, coordinadora de Desarrollo de Producto de abeceb. como que dice lo siguiente:


Luego de más de un mes de especulaciones en torno a cuáles serían las medidas que adoptaría el Gobierno para frenar el drenaje de divisas por turismo, se dio a conocer una suba en el recargo para la compra con tarjetas en el exterior de 20% a 35%, y la extensión de su aplicación a la compra de divisas para el turismo.

¿Qué se puede decir de la medida? En primer lugar, que se descontaba que las autoridades hicieran “algo” para frenar la creciente fuga de divisas canalizada en la cuenta turismo, que ha llegado a convertirse en una de las principales vías de salida de dólares tras el cepo cambiario. Así, de acuerdo a datos publicados por el BCRA en su informe del mercado de cambios, en los primeros nueve meses de 2013 salieron por este concepto casi US$5.000 millones (lo que constituye un aumento de 119,3% con respecto a lo ocurrido en el mismo período del año anterior, y contrasta fuertemente con el superávit de US$334 millones registrado en 2011), mientras que las reservas acumularon una caída de casi US$8.000 en el mismo período.

En segundo lugar, si bien la efectividad de la medida para frenar la salida de divisas a priori pareciera menor que la que se hubiera derivado de un desdoblamiento cambiario -dado que en el segundo caso el mayor precio también se aplicaría al turismo receptivo, y no sólo al emisivo-, es probable que la suba del recargo haya sido preferida por su menor costo sobre la opinión pública, y su fácil implementación. Es que en este caso sólo se trató de un incremento en la “alícuota” sobre un impuesto que ya estaba vigente (en rigor se trata de un pago a cuenta de Ganancias y Bienes Personales). Mientras que un desdoblamiento se hubiese interpretado como la adopción de un nuevo régimen cambiario, cuyo funcionamiento además también había que especificar (ejemplo: si este mercado iba a flotar libremente, o si se iban a mantener los controles), y que podría traer problemas colaterales con organismos internacionales en un momento en el que se apuesta a torcer el deterioro en ese campo.

En tercer lugar, cabe notar que con este nuevo recargo, el dólar “turista” se ubicó el pasado lunes en $/US$8,44, acortando su diferencia con el “blue” (que cerró en $/US$9,50). De esta forma, la medida recientemente dispuesta contribuiría a reducir el incentivo a fugar divisas por esta vía, al acercar el precio del dólar para las operaciones de turismo al que rige en el mercado paralelo.

Sin embargo, la efectividad de esta medida estará sujeta a en qué nivel se ubique la brecha cambiaria. Si bien la misma se ha reducido en las últimas semanas -de la mano de la aceleración del ritmo de depreciación de la moneda doméstica en el mercado oficial-, para que lo continúe haciendo (o al menos se mantenga estable en torno a los niveles actuales) será clave que el gobierno reduzca el déficit fiscal. Es que, dado el régimen de dominancia fiscal en el que se encuentra inmersa actualmente la política económica, en la medida en que no se controle el saldo negativo de las cuentas el Tesoro seguirá “demandando” una elevada emisión monetaria para financiarse. Esto, a su vez, continuará deteriorando la relación entre los pesos y los dólares en manos del Central (en otras palabras, el back up de la base monetaria con reservas) y, como resultado, presionando sobre los precios domésticos. A su vez, la mayor inflación seguirá impulsando la fuga de divisas por las vías permitidas (turismo, importaciones), y con ello, la pérdida de reservas, poniendo presión sobre el mercado cambiario (tanto oficial como el paralelo).

Por eso, a nuestro entender, la clave en las próximas semanas estará dada por los anuncios que surjan en materia de tarifas energéticas. Avanzar en esta dirección será fundamental si es que se quiere volver a poner en caja las cuentas públicas, y con ello, sacar a la política económica del ciclo vicioso en el que se encuentra inmersa. No hacerlo sería riesgoso, y podría hacer que el resto de las medidas adoptadas por el nuevo equipo económico (acuerdo con Repsol, suba del recargo para turismo) carezcan de efectividad.

Fuente: abeceb.com