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Martes 31 de Julio de 2012 - 07:59 hs
La crisis llegó al mundo del rock y la venta de entradas cayó 15%
El boom de la música comienza lentamente a bajar el volumen. Varios sectores ya vienen advirtiendo sobre una baja en los niveles de consumo, pero ahora le toca el turno al negocio de los recitales, sin dudas uno de los que mayor explosión tuvo durante los últimos tiempos.
La cuestión no merece mayores análisis por parte de las productoras. La gente comienza a restringir sus gastos, ya sea por una realidad que muestra bolsillos más flacos, o bien por una perspectiva económica no del todo positiva.
Ante esto, en el sector ya advierten que la venta de entradas cayó un 15% desde fines del primer cuatrimestre del año.
Las ventas ya no son explosivas como eran antes; se ve sin dudas un cambio en la forma de consumo de la gente, sostuvo ante El Cronista Marcelo Dionisio, director de la productora Fenix.
Los efectos de esta situación todavía no se ven puertas afuera. Se siguen anunciando artistas, aunque pocos Madonna, Lady Gaga forman parte del club de los peso pesado de la escena internacional. Sin embargo, puertas adentro la cuestión ya se respira.
Deberemos comenzar a analizar con mayor cuidado la grilla de artistas que traeremos porque ante una retracción en las ventas ya no se puede contratar en forma indiscriminada, afirmó Dionisio, quien además remarcó que otra cuestión que se deberá cambiar es la pauta publicitaria de los recitales, una buena forma de aminorar los egresos.
El caso de Tribulaciones, una productora mediana dedicada a la contratación de músicos con un público específico en el país, es una muestra de esto. Con los espectáculos en grandes estadios no habrá mayores dificultades porque van hacia la masividad. Pero los shows que se realizan en escenarios más modestos estarán en problemas, sostuvo Mario Di Cristófaro, titular de Tribulaciones.
Incluso, completó que en algunos de los últimos shows se notó que la demanda en la compra de entradas había perdido fuerza; ya no es lo que fue hasta antes de abril porque la gente dejó de gastar en forma indiscriminada.
Visto desde afuera, un paliativo a esto podría ser una baja en los precios de las entradas, aunque está lejos de los planes de las productoras. Los cachets de los artistas se pagan en dólares, con todo lo que eso significa en la Argentina.
Lejos pese a la cercanía en el almanaque, entonces, quedaron los primeros meses de 2012, cuando la gente se agolpaba durante días para comprar tickets para los nueve recitales de Roger Waters o los dos que dio Foo Fighters en River.
El otro problema que aparece en el horizonte del negocio del rock es justamente la situación que se vive en torno del dólar.
En épocas de rock pesificado, que obliga a las productoras a exportar el 40% de lo que importan, a las firmas más pequeñas la ecuación les resulta casi imposible, y les podría generar un golpe mortal.
En medio de esto, se da una situación particular. Las productoras que efectivamente llevan artistas locales al exterior facturan esos shows como una exportación, por lo que se les depositan dólares. Sin embargo, los billetes verdes jamás llegan a sus cuentas ya que están obligados a pesificarlos al cambio oficial, sin tener en cuenta que luego debe abonar en dólares a los artistas internacionales, algo que complica el movimiento del sector.
Rock in Rio, el mega festival que da vueltas por el mundo desde hace años, también se deberá amoldar a las nuevas reglas. Llegará por primera vez a Buenos Aires en 2013, pero a cambio ya comenzó con la ubicación de artistas argentinos en los eventos que realiza fuera de la Argentina.
La cuestión no merece mayores análisis por parte de las productoras. La gente comienza a restringir sus gastos, ya sea por una realidad que muestra bolsillos más flacos, o bien por una perspectiva económica no del todo positiva.
Ante esto, en el sector ya advierten que la venta de entradas cayó un 15% desde fines del primer cuatrimestre del año.
Las ventas ya no son explosivas como eran antes; se ve sin dudas un cambio en la forma de consumo de la gente, sostuvo ante El Cronista Marcelo Dionisio, director de la productora Fenix.
Los efectos de esta situación todavía no se ven puertas afuera. Se siguen anunciando artistas, aunque pocos Madonna, Lady Gaga forman parte del club de los peso pesado de la escena internacional. Sin embargo, puertas adentro la cuestión ya se respira.
Deberemos comenzar a analizar con mayor cuidado la grilla de artistas que traeremos porque ante una retracción en las ventas ya no se puede contratar en forma indiscriminada, afirmó Dionisio, quien además remarcó que otra cuestión que se deberá cambiar es la pauta publicitaria de los recitales, una buena forma de aminorar los egresos.
El caso de Tribulaciones, una productora mediana dedicada a la contratación de músicos con un público específico en el país, es una muestra de esto. Con los espectáculos en grandes estadios no habrá mayores dificultades porque van hacia la masividad. Pero los shows que se realizan en escenarios más modestos estarán en problemas, sostuvo Mario Di Cristófaro, titular de Tribulaciones.
Incluso, completó que en algunos de los últimos shows se notó que la demanda en la compra de entradas había perdido fuerza; ya no es lo que fue hasta antes de abril porque la gente dejó de gastar en forma indiscriminada.
Visto desde afuera, un paliativo a esto podría ser una baja en los precios de las entradas, aunque está lejos de los planes de las productoras. Los cachets de los artistas se pagan en dólares, con todo lo que eso significa en la Argentina.
Lejos pese a la cercanía en el almanaque, entonces, quedaron los primeros meses de 2012, cuando la gente se agolpaba durante días para comprar tickets para los nueve recitales de Roger Waters o los dos que dio Foo Fighters en River.
El otro problema que aparece en el horizonte del negocio del rock es justamente la situación que se vive en torno del dólar.
En épocas de rock pesificado, que obliga a las productoras a exportar el 40% de lo que importan, a las firmas más pequeñas la ecuación les resulta casi imposible, y les podría generar un golpe mortal.
En medio de esto, se da una situación particular. Las productoras que efectivamente llevan artistas locales al exterior facturan esos shows como una exportación, por lo que se les depositan dólares. Sin embargo, los billetes verdes jamás llegan a sus cuentas ya que están obligados a pesificarlos al cambio oficial, sin tener en cuenta que luego debe abonar en dólares a los artistas internacionales, algo que complica el movimiento del sector.
Rock in Rio, el mega festival que da vueltas por el mundo desde hace años, también se deberá amoldar a las nuevas reglas. Llegará por primera vez a Buenos Aires en 2013, pero a cambio ya comenzó con la ubicación de artistas argentinos en los eventos que realiza fuera de la Argentina.
Fuente: cronista.com
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