El Certificado Único de Discapacidad (CUD) continúa siendo uno de los documentos más importantes para miles de personas en Argentina, ya que permite acceder a prestaciones de salud, cobertura médica, transporte gratuito y distintos beneficios sociales y previsionales. En mayo de 2026, quienes tengan certificados vencidos en 2024 o años anteriores deberán iniciar obligatoriamente el trámite de renovación para mantener vigentes esos derechos.
El CUD acredita oficialmente la condición de discapacidad y habilita el acceso a programas de asistencia contemplados por la legislación nacional. Además, es un requisito fundamental para gestionar prestaciones de ANSES, tratamientos de rehabilitación, medicamentos y múltiples coberturas médicas específicas.
Las autoridades recordaron que el trámite de emisión y renovación es gratuito, personal y válido en todo el territorio nacional. La gestión puede realizarse de manera presencial en los centros habilitados o a través de las plataformas digitales oficiales disponibles en argentina.gob.ar.
Qué pasa con los certificados vencidos
Uno de los principales puntos de consulta en mayo de 2026 está relacionado con la situación de los certificados vencidos. Según continúa vigente la Resolución 2520/2024, los CUD que vencieron durante 2025 mantienen una prórroga automática tanto en formato físico como digital.
Esta medida fue implementada para evitar interrupciones en el acceso a derechos y prestaciones mientras los titulares avanzan con la renovación correspondiente. Sin embargo, la extensión no alcanza a quienes poseen certificados vencidos en 2024 o años anteriores.
En esos casos, la renovación deberá realizarse obligatoriamente para conservar el acceso a todos los beneficios vinculados al certificado. De no completar el trámite, las personas podrían perder cobertura sobre prestaciones médicas, transporte o programas sociales asociados.
El proceso comienza mediante un formulario digital disponible en el sitio oficial del Gobierno nacional. Allí, el solicitante debe indicar si se trata de una primera emisión o de una renovación, además de especificar el motivo de salud relacionado con la solicitud.
Una vez completada esa instancia, el sistema informa cuál es la documentación médica y administrativa necesaria según el tipo de discapacidad declarada.
Qué documentación se necesita para renovar el CUD
Los requisitos varían según cada situación particular y el tipo de discapacidad evaluada. En el caso de discapacidad visual, por ejemplo, se solicita la presentación del DNI original y copia, estudios complementarios recientes y una planilla específica completada por un médico oftalmólogo.
Ese formulario debe tener una antigüedad máxima de 12 meses y reflejar claramente el diagnóstico actual de la persona solicitante. Para quienes tramiten una renovación por discapacidad intelectual o mental, también se exige un certificado médico actualizado o un resumen de historia clínica.
El informe debe incluir antecedentes, evolución clínica, tratamientos realizados, situación actual y firma del profesional tratante. Además, pueden incorporarse evaluaciones complementarias elaboradas por psicólogos, neurólogos u otros especialistas.
En algunos casos, si el paciente no cuenta con un certificado médico que reúna todos los requisitos exigidos, existen formularios alternativos habilitados por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que pueden ser completados por equipos médicos interdisciplinarios.
Las personas diagnosticadas con epilepsia, por ejemplo, deberán adjuntar además una planilla específica vinculada a esa patología. Desde ANDIS remarcan la importancia de presentar documentación actualizada para evitar demoras o rechazos durante la evaluación.
Cómo se evalúa el certificado y qué beneficios garantiza
La emisión o renovación del Certificado Único de Discapacidad queda a cargo de una Junta Evaluadora interdisciplinaria integrada por profesionales de distintas especialidades. Ese equipo analiza cada caso de manera individual antes de emitir una resolución definitiva.
Los informes médicos actualizados son fundamentales para determinar el acceso al certificado y para definir las necesidades de apoyo y asistencia de cada persona. La evaluación contempla tanto aspectos clínicos como sociales y funcionales, consignó Iprofesional.