Colón - Actualidad rojinegra

Domingo 10 de Mayo de 2026 - 16:54 hs

Hace 62 años, Colón convirtió su cancha en leyenda tras vencer a Santos

El 10 de mayo de 1964 el Sabalero derrotó por 2-1 al elenco de Brasil, que venía ser bicampeón de América y del Mundo. A partir de ese momento el estadio se ganó el mote de Cementerio de los Elefantes. La producción especial de LT10

Actualizado: Domingo 10 de Mayo de 2026 - 17:45 hs

Hay fechas que no envejecen. Siguen vivas aunque pasen décadas, generaciones y miles de partidos. Para Colón, el 10 de mayo de 1964 es exactamente eso: una cicatriz gloriosa en la historia del fútbol argentino. Porque hace 62 años ocurrió algo que parecía ridículo imaginar.

El gigante Santos FC, bicampeón de América, campeón intercontinental y dueño del mejor jugador del planeta, aterrizó en Santa Fe creyendo que iba a sumar otra exhibición mundial. Venía de derrotar a Boca y Racing en su gira por Argentina. Venía acostumbrado a ganar. Venía siendo temido en todos lados.

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Pero todavía no conocía el barrio Centenario.

Aquella cancha ya cargaba una reputación incómoda. Desde finales de los años 40, el estadio rojinegro se había transformado en un terreno hostil para cualquiera que lo visitara. Los números respaldaban la sensación: Colón había llegado a sostener un impresionante invicto como local entre 1948 y 1952.

Sin embargo, lo que pasó en 1964 cambió todo para siempre. Aquella tarde, Pelé hizo lo que sabía hacer: gol. A los 37 minutos del primer tiempo, el Rey adelantó al Santos y parecía que la historia seguía el curso lógico.

 

Pero el fútbol tiene una fascinación especial por las rebeliones. En el segundo tiempo, el estadio empezó a empujar algo distinto. Primero apareció Fernando López para empatar el partido y despertar la incredulidad. Después, cuando el empate ya era una noticia mundial, llegó el golpe que terminó entrando en la eternidad: Demetrio Gómez marcó el 2-1 y dejó de rodillas al equipo más poderoso del planeta.

No fue solamente una victoria. Fue el día en que el mundo entendió que en Santa Fe los gigantes también podían caer. Desde entonces, el estadio rojinegro pasó a llamarse Cementerio de los Elefantes. Un apodo nacido entre la admiración, el asombro y el respeto que generó aquella hazaña imposible.

Sesenta años después, la historia sigue creciendo sola. Porque hay triunfos que entregan títulos. Y otros que construyen eternidad.

Fuente: Diez en Deportes

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