Hay momentos en los que un equipo demuestra cuánto cree en sí mismo y Unión acaba de dar una señal muy fuerte. Después del triunfo que lo metió entre los ocho mejores del Torneo Apertura, el plantel no regresó a casa. No hubo descanso largo, ni festejos eternos, ni pausa emocional.
Apenas terminó la clasificación en Mendoza, se tomó una decisión que refleja el momento que atraviesa: seguir viaje directo a Córdoba y quedarse concentrado de cara al cruce contra Belgrano. Porque en Unión sienten que esto todavía no terminó. El equipo de Leonardo Madelón ya trabaja pensando en el duelo del martes, aún con horario a confirmar, sabiendo que hay una semifinal en juego y que el desgaste empieza a pasar factura después de semanas de máxima intensidad.
En ese contexto, hay dos futbolistas que entraron en modo observación permanente: Cristian Tarragona y Marcelo Estigarribia. Los dos llegaron exigidos físicamente al partido frente a Independiente Rivadavia, pero igual estuvieron presentes en una noche de altísima tensión. Se bancaron el esfuerzo, empujaron al equipo y terminaron sintiendo el impacto lógico del desgaste.
Ahora el objetivo del cuerpo técnico será recuperarlos a tiempo. Mauro Pittón también terminó golpeado, pero llegaría sin problemas. Durante las próximas horas serán evaluados día a día para determinar si pueden responder nuevamente desde el arranque en Alberdi. La buena noticia es que, salvo esas situaciones, Madelón tendría al resto del plantel disponible. Un detalle nada menor para afrontar otra serie eliminatoria donde cada cambio puede definir una historia.
Unión ya dejó de ser una sorpresa y la manera en la que organizó este operativo —sin volver a Santa Fe, cuidando cada detalle y pensando únicamente en competir— también confirma algo que empieza a sentirse fuerte en el mundo tatengue: este grupo quiere seguir escribiendo páginas grandes.