Una mandíbula demasiado pequeña puede provocar dificultades graves desde el nacimiento: la lengua queda desplazada hacia atrás y obstruye el paso del aire. Ese era el cuadro de Emiliano, un bebé con secuencia de Pierre Robin que necesitó ser intubado y fue derivado desde Reconquista al Hospital de Niños Orlando Alassia.
El equipo médico decidió realizar una distracción osteogénica mandibular, una cirugía que permite alargar progresivamente el hueso para ampliar la vía aérea. La intervención se hizo cuando el niño tenía 20 días y fue la primera de estas características realizada en Santa Fe, según informó el Ministerio de Salud provincial.
En diálogo con LT10, el cirujano Gonzalo Pucheta explicó que la malformación comprometía tanto la respiración como la alimentación. “La mandíbula es muy chiquitita”, describió, y señaló que esa condición desplazaba la lengua hacia atrás y obstruía la vía aérea.
Ante esa dificultad, Emiliano fue intubado. Una vez confirmado el diagnóstico en el Alassia, los profesionales evaluaron una alternativa que permitiera evitar la traqueostomía y resolver el tratamiento dentro de la provincia.
Cómo se realizó la cirugía
El procedimiento consistió en hacer una sección controlada de la mandíbula, llamada osteotomía, y colocar dos dispositivos denominados distractores, uno de cada lado.
Después de unos días, esos dispositivos comenzaron a activarse progresivamente, a un ritmo aproximado de un milímetro diario, para alargar el hueso y ampliar la vía aérea. La intervención fue, por lo tanto, el comienzo de una corrección gradual.
El tamaño del paciente exigió cuidados especiales. Pucheta explicó que, aunque el equipo tenía experiencia con otras cirugías, intervenir a un bebé de apenas 20 días planteaba desafíos adicionales para los profesionales y para quienes debían administrar la anestesia general.
“Estábamos muy confiados y con todo el apoyo que teníamos”, recordó. Esa preparación permitió avanzar con la intervención, aunque el médico remarcó que ningún procedimiento está libre de riesgos: “Esto no es una ciencia exacta”.
El resultado acompañó lo previsto. “Por suerte salió todo bien, favorable”, expresó Pucheta, quien destacó que la evolución continúa siendo positiva.
La decisión de operarlo en Santa Fe
Por su complejidad y baja frecuencia, estos casos habitualmente eran derivados a Buenos Aires. Sin embargo, los profesionales santafesinos venían capacitándose allí en técnicas de cirugía craneofacial y consideraron que podían realizar la intervención en el Alassia.
Antes de avanzar, hablaron con la madre de Emiliano y le explicaron que sería su primera experiencia con esta cirugía en el nosocomio local. “No podíamos no ser sinceros con la mamá”, sostuvo Pucheta.
La mujer había leído sobre el diagnóstico y aceptó la propuesta. Para el cirujano, su decisión fue fundamental: “Decidió confiar en nosotros”.
Ese consentimiento permitió iniciar las gestiones para conseguir los dispositivos necesarios y organizar el procedimiento. “Por suerte tuvimos el apoyo incondicional del hospital y del Ministerio de Salud”, destacó.
Resolver el tratamiento en Santa Fe también evitó el desarraigo de una derivación a Buenos Aires, con lo que implica para una familia acompañar una internación prolongada lejos de su casa.
Emiliano respira y se alimenta sin asistencia
La evolución del bebé es el resultado que más satisfacción genera en el equipo. Pucheta confirmó que ya no necesita asistencia respiratoria ni una sonda para alimentarse: “Está alimentándose por sus propios medios”.
El médico aclaró que Emiliano hubiera podido sobrevivir sin esta cirugía, pero habría necesitado una traqueostomía: una abertura en el cuello para permitir la respiración mediante un dispositivo. La intervención mandibular evitó ese procedimiento y las complicaciones que puede traer aparejadas.
El seguimiento continuará para evaluar el crecimiento del niño. “Esperamos que en la mandíbula no tengamos que hacer más nada”, señaló Pucheta, aunque aclaró que eso dependerá de su evolución: “Eso va a depender del crecimiento y del tiempo y de su fisiología y anatomía”.
También queda pendiente la reparación de la fisura del paladar, prevista entre los 12 y los 14 meses. “Es una cirugía que ya venimos trabajando hace muchísimo tiempo”, explicó sobre esa próxima etapa.
Una capacidad que queda en el hospital público
La primera experiencia permitió al equipo comprobar que podía realizar el procedimiento en su propio centro de salud. “Hoy después de tener la primera experiencia de ver que todo funcionaba como teníamos previsto”, expresó Pucheta, los profesionales cuentan con mayor confianza para abordar nuevos casos.
El cirujano destacó el valor del personal y la capacidad del Alassia para responder ante situaciones complejas. “Tiene un recurso humano formidable”, sostuvo, y agregó: “Hay una sensibilidad social importante”.
Su vínculo con la institución también atravesó la entrevista. “Estoy enamorado del hospital”, afirmó al hablar del lugar donde trabaja y del esfuerzo colectivo que hizo posible la cirugía.
Pucheta remarcó que dar a conocer esta experiencia puede ayudar a que otros pacientes lleguen antes a una evaluación especializada. “Antes de tener que hacer una movilización grande pueden contar con nosotros”, señaló.
Al cerrar, volvió a reconocer a Emiliano y a su madre: “El héroe es él”, expresó sobre el bebé, mientras destacó que “la gran gladiadora ha sido ella”.