Ana Laura Alonso coordinará un laboratorio gratuito para convertir la sala de exhibición en un espacio de conversación y experimentación. En diálogo con LT10, explicó que pueden participar personas sin formación artística, con inscripción previa y cupos limitados.
Una exposición también puede ser un lugar para conversar, hacer preguntas incómodas y encontrar otras formas de acercarse al arte. Esa es la propuesta de “¿Cómo habitar una Bienal? Laboratorio de hackeo curatorial”, que se desarrollará el martes 13 y el miércoles 14 de octubre en la Sala Cello del Foro Cultural UNL.
La actividad, a cargo de Ana Laura Alonso, invita a repensar colectivamente una muestra ya montada y sumar perspectivas que habitualmente quedan fuera de esos espacios. Los encuentros serán de 16:30 a 19:30, con participación gratuita, inscripción previa y cupos limitados.
En una entrevista con LT10, Alonso explicó el sentido de ese “hackeo”: “En principio no vamos a romper nada, como para dejar esa tranquilidad”. La idea es intervenir desde el juego y la exploración para incorporar nuevas preguntas y diálogos.
El objetivo, señaló, es “convocar otras voces que generalmente no se sienten invitadas a espacios como las bienales de arte”. También se busca pensar en quienes desconocen que esas propuestas existen o no las consideran cercanas a su vida cotidiana.
No hace falta saber de arte para participar
Alonso remarcó que la convocatoria está abierta a cualquier persona interesada. No es necesario pertenecer al campo del arte, la informática, la comunicación o la gestión cultural.
La diversidad de quienes participen será parte del trabajo. A través de equipos heterogéneos, materiales y dinámicas lúdicas, el laboratorio buscará agregar otras lecturas a lo que ya está expuesto.
Para ilustrar la propuesta, planteó una situación cotidiana: “¿Cómo convocarías a la vecina de 70 años que salió a comprar el pan” y pasó frente a la Bienal? Esa pregunta permite pensar qué puede hacer una exposición para despertar el interés de alguien que no tenía previsto visitarla.
La apuesta, explicó, tiene que ver con “habitar estos espacios de los modos no esperados”. Por eso, la sala se convertirá en un lugar de conversación, experimentación y también de incomodidad, donde puedan aparecer preguntas que normalmente no encuentran espacio.
Sumar capas de sentido a la muestra
El laboratorio utilizará una estrategia museográfica conocida como layering, que consiste en superponer capas de sentido sobre una exhibición existente.
Los participantes observarán qué preguntas quedan sin responder, qué experiencias no aparecen representadas y qué voces podrían incorporarse. “Es sumar pequeñas cosas o pequeños gestos a lo existente”, sintetizó Alonso.
Las intervenciones se construirán durante las dos jornadas. Luego se fotografiarán las escenas para que esas nuevas lecturas puedan circular por redes sociales.
La arquitectura de la Sala Cello también formará parte de la exploración. Alonso señaló que las características de un espacio pueden facilitar algunos recorridos y dificultar otros, pero también abrir posibilidades para llevar la experiencia más allá del edificio.
“A lo mejor el desafío también es hackearla para sacarla para la vereda de algún modo”, propuso, en referencia a las estrategias que buscan acercar las exposiciones a la comunidad.
Un documento colectivo y abierto
Como cierre, el grupo elaborará un contramanifiesto. “Es un documento compartido entre todas y todos los presentes”, explicó Alonso sobre ese texto, que podrá seguir modificándose con nuevos aportes.
La actividad comprende las dos jornadas del martes 13 y miércoles 14 de octubre.