Unión - Informe

Lunes 17 de Agosto de 2026 - 12:08 hs

Unión, con un presente preocupante y una paciencia que empieza a agotarse

El Tatengue atraviesa un momento crítico: perdió tres de sus cinco partidos en el Clausura, quedó penúltimo y exhibe problemas en todas sus líneas. Las salidas de Del Blanco, Pittón y Profini dejaron un equipo mucho más vulnerable.

Unión atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos tiempos. Los números son contundentes, pero el rendimiento futbolístico resulta todavía más preocupante. El equipo perdió identidad, se volvió vulnerable en defensa, contiene poco en el mediocampo y prácticamente no genera situaciones claras de gol.

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La salida de Mateo Del Blanco, Mauro Pittón y Rafael Profini durante el último mercado de pases significó perder tres piezas importantes de la estructura que había sostenido al equipo. Y, hasta el momento, los reemplazos no lograron disimular esas ausencias. El derrumbe futbolístico es evidente.

Una defensa que sufre demasiado

Uno de los principales problemas aparece en el fondo. Unión concede demasiadas situaciones y transmite una inseguridad que se vuelve todavía más peligrosa teniendo en cuenta la juventud de buena parte de la última línea.

El equipo ya no tiene la misma capacidad para recuperar rápidamente después de perder la pelota y, ante cada avance rival, aparecen espacios que antes no eran tan habituales.

Los ocho goles recibidos en cinco fechas del Clausura reflejan esa fragilidad.

Pero el problema no se reduce exclusivamente a los defensores. La dificultad comienza bastante antes. El mediocampo tampoco consigue contener. Los rivales encuentran espacios, progresan con demasiada facilidad y Unión tiene enormes dificultades para recuperar la pelota en zonas donde pueda volver a atacar.

Y cuando finalmente consigue hacerse con la posesión, aparece otra carencia: la creatividad.

Sin generación, los delanteros quedan aislados

El problema de Unión también se trasladó al ataque. Los delanteros ya no reciben pelotas limpias, no encuentran espacios y prácticamente no cuentan con situaciones concretas para convertir.

Cristian Tarragona lo reconoció después de la derrota ante San Lorenzo: “Hace tres partidos que no pateo al arco. No es por culpa mía, es por falta de claridad del equipo”.

La declaración del capitán terminó de poner en palabras algo que se observa dentro de la cancha. Unión tiene dificultades para defender, no logra recuperar en el mediocampo y tampoco encuentra los caminos para abastecer a sus atacantes. El equipo perdió equilibrio y también perdió fútbol.

Los números empiezan a ser alarmantes

El Clausura ofrece un panorama que no admite demasiadas interpretaciones. Unión disputó cinco partidos y solamente consiguió una victoria y un empate, mientras que perdió los otros tres encuentros.

Tiene cuatro puntos, marcó apenas cinco goles y recibió ocho. Además, el mal momento no se limita al actual campeonato.

Si se toman los últimos siete partidos oficiales, Unión perdió cinco: ante Belgrano en los cuartos de final del Torneo Apertura, frente a Independiente por los 16avos de final de la Copa Argentina y las tres derrotas que sufrió en las primeras cinco fechas del Clausura.

Es decir, cinco caídas en sus últimas siete presentaciones. Demasiado para un equipo que había terminado la primera parte de la temporada con expectativas mucho más altas.

Penúltimo y con riesgo de quedar último

La tabla también empieza a convertirse en un problema. Unión suma apenas cuatro puntos y se encuentra penúltimo en su zona. Y la situación puede ser todavía peor: si Talleres consigue ganar su partido, el Tatengue quedará último.

El próximo desafío será justamente ante Gimnasia de Mendoza, como visitante, este lunes. El margen de error se achica.

Ya no alcanza con hablar de una mala racha, de un proceso de adaptación de los refuerzos o de partidos aislados. Unión necesita reaccionar porque los resultados y el rendimiento empiezan a configurar una crisis futbolística. 

La paciencia comienza a agotarse

Leonardo Madelón ya reconoció después de la derrota ante San Lorenzo que “no me siento identificado con este partido” y dejó abierta la posibilidad de realizar modificaciones: “Si hay que cambiar, cambiaré”.

La frase del entrenador, sumada a la sinceridad de Tarragona, expone que puertas adentro también existe preocupación. El problema es que Unión no solamente perdió resultados: perdió funcionamiento.

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Se fueron tres jugadores importantes como Del Blanco, Pittón y Profini y el equipo no consiguió reemplazar su influencia. La defensa quedó más expuesta, el mediocampo perdió recuperación y equilibrio, la generación de juego desapareció y los delanteros quedaron cada vez más aislados.

El partido ante Gimnasia de Mendoza aparece entonces como una oportunidad, pero también como una exigencia. Porque Unión necesita mucho más que ganar un partido. Necesita volver a reconocerse.

Fuente: Diez en Deportes

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