La llegada de Federico Rasmussen empieza a ordenar el panorama de Colón en este tramo decisivo del mercado de pases. El defensor zurdo, que arriba a préstamo por un año y sin opción de compra desde Godoy Cruz, era uno de los pedidos puntuales de Ezequiel Medrán y aterriza con cartel de titular para reforzar una zona clave del equipo.
Su arribo no solo suma experiencia, sino también memoria futbolística: en Mendoza supo conformar una dupla sólida con Pier Barrios, hoy capitán sabalero. La intención del cuerpo técnico es reeditar esa sociedad que dio resultados y aportó equilibrio defensivo.
La defensa, con nuevas prioridades
Con Rasmussen en el plantel, el mapa de la última línea cambia. Nicolás Thaller, que había sido alternativa firme, quedará más relegado en la consideración, aunque seguirá formando parte del grupo pese a los rumores que lo vinculaban con una posible salida ante la llegada de un central zurdo.
En los entrenamientos, además, Sebastián Olmedo ganó terreno y se metió en la discusión, mientras que Zahir Ibarra aparece como una pieza valiosa por su versatilidad para ocupar cualquiera de los cuatro puestos del fondo. El escenario muestra mayor competencia interna y variantes, algo que Medrán venía reclamando.
El puesto que aún está en análisis
Más allá de la defensa, el entrenador fue claro en conferencia: pretende un volante ofensivo que pueda cubrir la salida de Nicolás Talpone. Ese es el único casillero que todavía aparece abierto en el radar sabalero.
Sin embargo, la realidad económica impone límites. Desde la dirigencia reconocen que el presupuesto está al tope, en gran parte por el esfuerzo que implicó cerrar la llegada de Rasmussen. Por eso, no sería extraño que el club decida bajar la persiana del mercado sin sumar ese refuerzo, aun cuando el cuerpo técnico lo considere necesario.
Plantel cerrado y sin salidas
Hay un punto que sí está definido puertas adentro: no habrá más bajas. Más allá de movimientos que sonaron en las últimas semanas, la decisión es sostener la base y apostar a la competencia interna para elevar el nivel colectivo.
Así, Colón entra en la recta final del mercado con una certeza y una incógnita. La certeza es que ya tiene el central zurdo que pidió su entrenador. La incógnita pasa por saber si habrá resto —económico y dirigencial— para cumplirle también el deseo de sumar una pieza más en ofensiva.