Salud - Vacaciones

Lunes 19 de Enero de 2026 - 11:56 hs

Por qué los ronquidos empeoran cuando viajamos y cómo evitarlos

El cambio de rutinas, horarios y hábitos influyen directamente en la respiración nocturna. El alcohol y el jet lag pueden agravar los ronquidos.

 Viajar suele asociarse al descanso, pero para muchas personas las vacaciones vienen acompañadas de noches fragmentadas, quejas de la pareja, cansancio acumulado y, en ese escenario, los ronquidos aparecen o se intensifican y dejan de ser una molestia menor para convertirse en un verdadero problema de convivencia y salud.

“Los viajes reúnen varios factores que inflaman las vías respiratorias y favorecen el ronquido, incluso en personas que habitualmente no roncan”, advierte la Dra. Ana Cofré (M.P. 8.815), médica especialista en Otorrinolaringología y directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología.

Al hablar acerca de qué es lo que cambia en el cuerpo cuando viajamos, uno de los principales detonantes es el vuelo, ya que, el aire seco de la cabina produce deshidratación de la mucosa nasal y de la garganta, lo que aumenta la resistencia al paso del aire durante el sueño.

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“Cuando la mucosa está seca o inflamada, el aire no circula de manera fluida y se genera la vibración que produce el ronquido”, explica Cofré.

A eso se le suman otros cambios frecuentes en vacaciones: cenas más tardías, mayor consumo de alcohol, horarios irregulares y menos horas de sueño.

“El alcohol relaja en exceso los músculos de la garganta y favorece el colapso parcial de la vía aérea durante la noche”, señala la especialista.

El jet lag también cumple un rol clave, ya que, alterar el ritmo circadiano no solo afecta el descanso, sino que modifica las fases del sueño. “Dormir mal hace que pasemos más tiempo en etapas profundas, donde los ronquidos suelen ser más intensos”, agrega Cofré.

Cuando el ronquido impacta en la pareja

Durante el año, muchas parejas logran amortiguar el problema con rutinas laborales distintas o descansos fragmentados. En vacaciones, ese “ruido de fondo” se vuelve imposible de ignorar.

“El ronquido no solo afecta a quien lo padece: genera irritabilidad, discusiones y un desgaste emocional importante en la pareja”, explica la médica.

Dormir mal de manera sostenida altera el estado de ánimo, la tolerancia y la concentración. “Muchas personas consultan después del verano, cuando el problema quedó expuesto por la convivencia continua”, afirma Cofré.

Aunque suele naturalizarse, el ronquido persistente no debe minimizarse porque, en algunos casos, puede ser la manifestación inicial de una apnea obstructiva del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche.

“Cuando el ronquido se acompaña de pausas respiratorias, somnolencia diurna, dolor de cabeza matinal o cansancio extremo, es fundamental evaluarlo”, advierte Cofré. La apnea del sueño se asocia a mayor riesgo cardiovascular, hipertensión, problemas metabólicos y deterioro cognitivo.

Qué hacer para reducir los ronquidos al viajar

Si bien no existe una solución única, hay medidas simples que pueden marcar una diferencia, especialmente durante las vacaciones:

  • Mantener una buena hidratación, sobre todo después de vuelos largos
  • Evitar el alcohol en las horas previas al descanso
  • Cenar liviano y al menos dos horas antes de acostarse
  • Dormir de costado, una posición que reduce el colapso de la vía aérea
  • Respetar horarios de sueño lo más regulares posible

Cuándo consultar al médico

“El ronquido tiene múltiples causas y abordarlo a tiempo mejora no solo el descanso, sino la calidad de vida y los vínculos”, resume Cofré y, si es frecuente, intenso o se acompaña de otros síntomas, la consulta médica es clave.

“Detectar el origen del problema permite indicar tratamientos efectivos y personalizados”, concluye la especialista.

Dormir bien también es parte del descanso y entender por qué el cuerpo reacciona distinto cuando viajamos puede ser el primer paso para que las vacaciones no terminen con ojeras ni discusiones.

Fuente: LT10 - NA