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Jueves 12 de Enero de 2012 - 07:57 hs

Europa sin crédito: bancos prefieren guardar liquidez antes que prestar

Los bancos europeos están viviendo una situación parecida a la crisis de liquidez del 2009, tras la caída de Lehman Brothers, que disparó todas las alarmas respecto de qué entidad sería la siguiente en desaparecer. Vuelve a haber una gran desconfianza entre los bancos de la zona euro a prestarse entre sí (o a particulares y empresas), prefiriendo la seguridad de depositar sus excedentes de liquidez en el Banco Central Europeo.

El problema es que el BCE viene realizando desde hace 3 años un gran esfuerzo para evitar que los bancos sufran por problemas de acceso al financiamiento, para lo cual la máxima entidad europea decidió abrir nuevamente el mes pasado su línea de crédito ilimitado a una tasa de interés del 1% anual a 3 años. El 21 de diciembre, más de 500 bancos aceptaron la propuesta y tomaron unos 489.000 millones de euros. Está prevista una nueva operación para fines de febrero, como forma de que los bancos puedan refinanciar sus pasivos a un costo bajo y así calmar a los especuladores que sospechan de los balances de varias entidades.

Pero esta liquidez que viene inyectando el BCE en el mercado también tiene el objetivo de servir para que los excedentes de dinero se trasladen a la economía real bajo la forma de préstamos a particulares y empresas. Sin embargo, este propósito no se está cumpliendo como las autoridades monetarias quisieran: cerca del 60% de la liquidez inyectada por el BCE vuelve a sus arcas bajo la forma de depósitos intradiarios (overnight) de los mismos bancos, que prefieren perder dinero y colocar sus excedentes allí al 0,25% contra el 1% que pagan por el refinanciamiento ofrecido.

Este ida y vuelta que se da con el dinero del banco central ha hecho que los depósitos overnight lleguen a niveles récord (452.000 millones de euros) y que cerca del 60% de la liquidez inyectada por el BCE se vuelva estéril, es decir que no tenga un efecto derrame sobre el resto de la economía y ayude así a la reactivación tan necesaria.

El detalle es muy tenido en cuenta por las autoridades monetarias, en momentos en que la crisis financiera europea ahora está mutando a una recesión económica. Y la única forma de salir del pozo es con crecimiento económico, para lo cual hace falta financiar la inversión y la producción. Con política fiscal contractiva no va a alcanzar para que los europeos vean la luz al final del túnel.

Así que la decisión de los bancos de guardar sus excedentes en los cofres del BCE en lugar de prestarlos da la pauta de que los bancos no confían unos de otros ni tampoco de sus clientes tradicionales. Pero también del poco interés que tienen las entidades por invertir en deuda soberana de la zona euro, otro de los objetivos del banco central a la hora de facilitar tanta liquidez al sector financiero. Recientemente, el gobierno alemán hizo una colocación de sus títulos Bund a 10 años, sin gran entusiasmo por parte de los compradores. De los 5.000 millones de euros que tenía pensado colocar como objetivo inicial, finalmente se vendieron 5.140 millones.

No hay duda de que la falta de resolución de la crisis europea y las dificultades de los gobiernos para ponerse de acuerdo en una política común anticrisis están minando la confianza de los bancos a la hora de asumir riesgos e incrementar sus carteras de préstamos. Pero también están las nuevas normas de Basilea III, que exigen a las entidades ratios de solvencia más elevados, lo que implica que deban recapitalizarse para cumplir con estas reglamentaciones.

Encima, durante este año van a vencer unos 600.000 millones de euros en ON bancarias, por lo que hay una peferencia lógica a depositar overnight los excedentes suficientes para cubrir esos vencimientos. Si decidieran comprar deuda soberana a 5 o 10 años, la disponibilidad de esos fondos sería muy distinta. Y además, los bancos deben hacer frente a la progresiva desvalorización de sus activos y al incremento de sus carteras de incobrables, degradando los ratios de solvencia y por ende obligando a los bancos a estar más líquidos.
“Al mercado le sobra liquidez por lo menos en unos 300.000 millones de euros. Es el mismo fenómeno observado después de la crisis de 2008. Ya no hay más préstamos interbancarios porque no hacen falta. Hoy, todos los bancos están asegurando su programa de refinanciamiento para 2012‘, afirmó un ejecutivo bancario. Si bien el accionar es lógico frente a un contexto como el actual, la realidad indica que esta prudencia está perjudicando a la reactivación. Y que, después de 4 años de crisis y una imagen de los bancos muy negativa entre el común de la gente, la sensación de egoísmo por parte del sector financiero está creciendo. Un ejemplo de esto es que un gobierno de derecha como el de Nicolas Sarkozy en Francia sea hoy el abanderado de aplicar la Tasa Tobin a los movimientos financieros.

Fuente: cronista.com