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Martes 14 de Enero de 2014 - 09:50 hs

Pablo Echarri: “Amo actuar y también tengo otros sueños”

 Sencillo, encantador, como lo prueba el intenso magnetismo que provoca en el público, en especial el femenino, Pablo Echarri es además un hombre de sólidas convicciones, un artista que ama su profesión, pero por sobre todo la coherencia en la vida, la integridad de los principios y la necesidad de defenderlos. En una charla muy franca y cálida, el actor contó a un periodista de Revista Cabal sus próximos proyectos artísticos y cuál es su trabajo en SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes), de la cual es protesorero. Opinó también sobre el actual momento que vive el país y los desafíos de seguir avanzando en un camino de transformación a favor de los que más necesitan.

¿Te vas de vacaciones en el verano?
No, hay un proyecto en marcha que me obliga a quedarme: estoy ensayando una película escrita y dirigida por Sandra Gugliotta (directora de largometrajes como Un día de suerte, Las vidas posibles y el documental La toma) y que compartiré con Mónica Antonópoulos y Leticia Brédice. Es un lindo guión y un gran personaje, que me da la posibilidad de divertirme y de volver a jugar en ese rol que es el de actuar y no tanto de producir.


¿La producís?
No, el guión apareció de manos de Sandra y me ofreció actuar en la película. Y como me gustó dije sí. Hacía tiempo que no me concentraba en un trabajo actoral. El último trabajo en teatro fue El hijo de puta del sombrero de Stephen Adly Guirgis. Estuvimos casi un año acá con eso en Buenos Aires y luego fuimos a Mar del Plata. Esa fue una linda experiencia. Pero también tengo que dejar, dentro de mi vida artística, algunos huecos para dedicarme al trabajo de gestión en SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes) y en mi productora El Árbol para ver en éste último caso de qué forma puede seguir funcionando.


¿Cómo es tu personaje en la película de Sandra Gugliotta?
Mi personaje es un escritor que está enredado en una situación personal bastante extrema, que de alguna forma tiene una relación con la obra que está escribiendo. Hay como un doble juego entre ficción y realidad. Es un juego donde se debe descubrir quién dice la verdad y quién miente. De algún modo plantea que, más allá de la realidad que se aborda, lo importante es quién la relata, quién la describe, ofrezca su punto de vista. Es un enfoque interesante porque, en cierta manera, y si bien la película no tiene ninguna connotación política ni se refiere a nada puntual de este momento, se habla de algo que está hoy latente y que tiene que ver con lo que llamamos la “construcción de la realidad”.


Hoy los medios y ciertas personas nos hablan de una realidad que a veces no vemos ni reconocemos.
Claro, acá ese tema está puesto a consideración del público, que debe ser quien descubra ese juego y llegar a ver como las palabras utilizadas, en el proceso de co-relatar lo que se está viendo, puede llegar a crear otra realidad, una versión distinta a esa realidad que se tomó como referencia. Esto pone en evidencia que esa posibilidad de trabajar en la escritura con algunos procedimientos de la ficción, sobre todo cuando esto ocurre con un escritor o periodista que intenta dar testimonio de la realidad, implica una enorme responsabilidad, porque es un arma muy poderosa la que ese profesional tiene en sus manos, es un instrumento que opera sobre las convicciones de la gente. La filmamos a partir del 20 de enero. Se trata de una película pequeña pero cuya historia me atrae mucho, me entusiasma.


¿Qué sería la obra?
Me parece que se la podría definir como un thriller psicológico. Hay algo que va descubriéndose necesariamente hacia el final. Lo que ocurre es que el foco está puesto en un lugar inusual. No es un thriller que tenga muchos artificios de guión, ni muchas vueltas ni puestas de producción muy rutilantes: La idea es hacer foco en una situación cotidiana, pero que por alguna razón se vuelve extrema, y es ahí donde está puesto el suspenso y la atención. Eso me entusiasma: que haya como un juego de apariencias que se descubra hacia el final.


¿Con la productora tenés algún proyecto concreto?
Sí, siempre tenemos muy buena relación con la gente de Telefé y ahí estamos charlando sobre la idea de hacer una tira. Lo que no hemos acordado es el tiempo para llevarlo adelante. Y luego está la posibilidad de hacer un unitario. Con la productora estamos también atrás de un proyecto de coproducción que nos permitiría hacer una película que realmente queremos. Sería una película escrita y dirigida por Rodrigo Grande. Yo filmé con él aquel largometraje que se llamó Cuestión de principios, en la que estaba también Federico Luppi. Bueno, en este caso se trata de un thriller puro y duro y bastante asfixiante. Nuestro deseo es hacer una película muy atractiva para el público y para eso necesitamos una coproducción.


Supongo que la productora será puerto de arribo de infinidad de proyectos
Cuando se abre un lugar de gestión en la producción, como es una productora, aparecen todo el tiempo proyectos. Y además uno tiene posibilidades de presentar algo o de unirse con alguien para hacerlo. Nosotros trabajamos con mucha seriedad las veces que produjimos. Y tenemos deseos de crecer. Me gusta cumplir este rol de productor, aunque, naturalmente, quiero seguir actuando.


¿Qué ideas tenés en general cuando abordas alguna producción?
Si se observa lo que yo hice en materia de producción en T.V. se encuentran varias series que muestran cuál fue esa intención y cómo ella tuvo una continuidad. Sobre todo en las tiras diarias, donde siempre intenté introducir algún conflicto extraído de la cruda y cercana realidad para tratar de desdibujar un poco más la línea entre la ficción y lo real. Me gusta jugar con esto de que entre la ficción y la realidad no haya tanta diferencia. Lo que más me agrada es hacer las novelas que sostengan esa dualidad, esa forma de contar un conflicto. Porque son las novelas que, sin perjuicio de seguir dentro del género, ayudan a sentar también al hombre frente al televisor, no solo a la mujer. Series que junten a la pareja vinculando los temas del relato clásico romántico con peripecias más próximas a la realidad. Bueno, ese fue el carácter de las series que hicimos todos estos años.

Fuente: revistacabal.coop