Terminó la segunda semifinal del Mundial de Clubes. Los jugadores de Raja Casablanca lo agarran a Ronaldinho en mitad de cancha y lo desvisten para quedarse con un souvenir. Una imagen que podría calificarse como normal, de no ser porque acababan de vencer a Atlético Mineiro por 3-1. Esa fue su primera reacción. Luego, festejaron una de las grandes sorpresas del año.
Ni ellos lo podían creer. Algunos gritaban arriba de un travesaño, otros besaban con pasión el césped y agradecían tremendo resultado para la historia, mientras otros dejaban al astro brasileño casi desnudo en el centro del campo, ante la locura de los hinchas locales. Eran los invitados a la supuesta fiesta de los sudamericanos. Finalmente, fueron los anfitriones.
Mineiro asumió la responsabilidad del encuentro y generó un par de chances claras para tomar la ventaja que se esperaba. Sin embargo, Raja se puso arriba de contragolpe a los seis minutos del segundo tiempo, con un tanto de Lajour. Pero Ronaldinho, con un soberbio tiro libre, decretó la igualdad a los 18 y parecía encaminar lo que todos esperaban.
Hasta que llegó el minuto 39, cuando el árbitro observó una falta inexistente dentro del área del Mineiro y Moutouali, de penal, sacó una nueva diferencia a los locales. Mabide, ya en tiempo agregado, sentenció el pase a la final para enfrentar a Bayern Munich. Aquellos que consiguieron el souvenir de Dinho podrán contarles a sus seres queridos que hasta lograron ganarle.