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Jueves 28 de Noviembre de 2013 - 13:21 hs

Cineasta enojado con un periodista local

El pasado 20 de noviembre en el diario El Litoral se publicó un comentario del Sr. Roberto Maurer sobre “Fantasmas de la ruta”, de José Campusano. El realizador creyó ver una conspiración en donde, seguramente, sólo hubo irresponsabilidad y bajeza, y envió una carta al Sr.Maurer. O los excesos de la nota original responden a un segundo vaso de lemoncello, o ambos están chocando porque se han enamorado de Liliana Mazzure, y no lo saben .

Difundimos a continuación el fragmento del agresivo comentario, y las cartas intercambiadas por personas que, visiblemente, no tienen cosas mejores que hacer.

LA NOTA

“…Y fue la primera jornada de la competencia internacional, que abrió con "Fantasmas de la ruta", de José Campusano, el realizador del cine argentino más aborrecido por la crítica y escasamente conocido por el público. No es la primera vez que un film suyo es seleccionado para la competencia más exigente a la cual acceden habitualmente apenas una o dos películas argentinas. ¿Por qué ese privilegio? Porque el cine de Campusano es una debilidad de Martínez Suárez, la autoridad máxima del festival, dicen. ¿Y por qué es tan rechazado? Porque la realización de sus películas es primitiva, parecen hechas con los pies, los actores no son profesionales y algunos diálogos inducen a pensar que Campusano es hijo de Armando Bó, pero sin Isabel Sarli.

Una vez enunciados los defectos, parece no quedar nada. Sin embargo, es posible engancharse con estos engendros, y no por bizarro, sino por el verismo brutal con el cual retrata al conurbano bonaerense y su fauna marginal, tal vez porque el propio director viene de ahí.

‘’Fantasmas de la ruta’’ dura 3 horas y 38 minutos, porque en su origen fue grabada como miniserie de 12 capítulos. Reaparece Vikingo, el cabecilla de los motoqueros que ya se ha convertido en el superhéroe de Campusano. En ese ambiente violento, amoral y sin ley, el grupo de motoqueros representa valores: famillia, solidaridad y lealtad con los camaradas. Eso no significa que estos codigos se apeguen estrictamente a la ley, mientras la ley se encuentre representada por la policía corrupta. El film es un catalogo del delito: transas, fiolos, choros, sicarios, abogados, tratantes de mujeres y policias venales.

Mauro, un joven motoquero, se ha enamorado de Antonella, e involuntariamente la conecta a un sujeto que la secuestra y la vende en Corrientes. Los motoqueros se convierten en los justicieros que emprenden la busqueda de la chica, y en esa peripecia van apareciendo las variadas formas del delito. En ese camino, Mauro se pierde con malas companias que supuestamente lo ayudaran, y se desvia de los codigos de Vikingo, quien, al final, como un maestro, le dira: “Mauro, vos no estabas enamorado de Antonella, siempre anduviste con trolas. Vos actuaste solamente por que tu orgullo fue herido”. Ni el Dalai Lama.

ESCRIBE EL SR.CAMPUSANO

Sr. Roberto Maurer

Me interesaria muy especialmente saber a qué intereses responde usted.

Segun usted la critica nos aborrece, sucede que esa misma critica nos acaba de conceder el Premio al Mejor Film Argentino, al igual que en su momento nos premio el Sindicto de Criticos de Francia por Vil Romance y la Fipresci (Prensa Internacional) por Vikingo.

Ademas del apoyo del Sr. Jose Martinez Suarez hemos contado con la totalidad de los votos de los programadores del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, por lo tanto lo que usted expone es mentira, lo que lo convierte a usted en un mentiroso.

Por otro lado se permite calificar de primitivo a aquello que no esta capacitado para comprender, engendros a producciones que han sido premiadas, estrenadas y vendidas en Argentina y en el mundo, y fauna marginal a mis vecinos y amigos, por todo ello intuyo que usted se ha permitido tambien montar un encono muy particular para conmigo, por lo que lo invito a dejar su latente cobardia de lado y a resolver este item de la forma en que usted crea conveniente.


RESPONDE EL SR.MAURER

Sr.

José Campusano.

Lamento haber sido demasiado agresivo. Sucede que abuso de un vocabulario tremendista por que siempre supongo que, por pertenecer al interior, jamás llegarán comentarios míos a los interesados, como ocurrió con usted. Según esa premisa, para mí usted forma parte de un mundo imaginario, como Brad Pitt o Moria Casán, o sean seres virtuales y no de carne y hueso, a quienes no alcanzan los agravios. De haber imaginado que mi comentario llegaría a usted, jamás lo habría escrito en esos términos. No soy capaz de dañar a una mosca. Soy bueno.

Usted quiere saber "muy especialmente", dice, a qué intereses respondo, pero no me puedo imaginar alguno. Para su tranquilidad, actúo por mí mismo y a veces con irresponsabilidad, como cualquier pobre diablo. Tal vez usted vive en un mundo, el del cine, donde las conspiraciones, las rivalidades y la paranoia son habituales pero debe enterarse de que hay mucha gente que no forma parte de él. El único interés de un don nadie como yo consiste en sobrevivir. A veces, y sólo para divertirme un poco, toco algún culo. Por eso las chapas no me impresionan y me refiero a los premios y aplausos con los cuales usted trata de intimidarme.

Voy siempre al festival y no conozco a los críticos ni a nadie. Termina el festival, ensillo y me vuelvo al campo. Pero por casualidad no pude evitar escuchar a algunos críticos enojados por que sus películas son seleccionadas. Es cierto, además, que luego supe de la existencia de otros que eran admiradores de sus films. En algunos casos se trataba de intelectuales, lo que me coloca a la defensiva: son propensos al snobismo y usted puede ser convertido en objeto de sus veleidades.

Ustede me trata de mentiroso, y no me ofende, ya que la mentira, en la vida, a veces es necesaria. Y también una forma barata de pasarla bien de quienes carecemos de medios para proporcionarnos un buen rato. No conozco St. Martin.

Jamás hablo mal de los vecinos de nadie, salvo de los míos. Si utilicé la expresión "fauna marginal", estaba nombrando a los delicuentes que en buena cantidad usted muestra en el film.

Veo muy poco cine argentino, salvo el suyo. Ví "Vikingo" y ahora "Fantasmas de la ruta", que me retuvo en la butaca durante sus casi cuatro horas. Para mí, es un milagro, me resisto a ver películas de más de dos horas.

Usted tiene oro en la manos, Campusano, y no lo sabe aprovechar, debería anotarse en un curso de orfebrería. Es decir, se trataría de pulir su lenguaje cinematográfico tanto como los diálogos. Estos consejos son gratis.

Usted me sospecha de montar "un encono muy particular" en su contra, o sea lo que vulgarmente se llama "campaña". No se me ocurren motivos para hacerlo, no lo conozco, y si he dada ese paso, no hay nada personal de mi parte, apenas una maldad congénita.

En cuanto a lo que llama mi "cobardía latente", no entiendo por qué no usó directamente la palabra "cobardía". Tiene razón, a mí me enseñaron que en la vida es bueno tener miedo.

Lo saluda atte.

Roberto Maurer