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Hoy - Desarrollo genético
Jueves 06 de Diciembre de 2012 - 16:19 hs
El Senado declaró de interés el desarrollo del gen antisequía
Se trata del trabajo llevado adelante por investigadores del Laboratorio de Tecnología Vegetal de la UNL y el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (UNL-Conicet) y la empresa Bioceres.
Actualizado: Domingo 13 de Marzo de 2016 - 00:08 hs
La Honorable Cámara de Senadores de la Nación declaró de interés el desarrollo científico y el patentamiento internacional de la modificación genética de semillas a partir de la inserción de un gen de girasol – gen HB4-, que generará especímenes más resistentes al incrementar notablemente la tolerancia al estrés hídrico y salino.
Este trabajo fue desarrollado conjuntamente por investigadores del Laboratorio de Tecnología Vegetal de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (FBCB-UNL), el Instituto de Agriobiotecnología del Litoral (UNL-Conicet), en colaboración con el laboratorio argentino Bioceres.
El texto del proyecto de declaración aprobado por el Senado expresa “su beneplácito por el logro conjunto de los investigadores del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, en la aislación del gen que permite mejorar la tolerancia de los cultivos a la sequía y la salinidad”.
En los fundamentos de la declaración se lee que “el fenómeno de la sequía es, entre las incertidumbres geográficas, la que ocasiona mayores pérdidas de producción. El reciente descubrimiento de los científicos del Conicet y la Universidad del Litoral (UNL) del gen que permitirá a las plantas tolerar mejor el estrés hídrico y salino, duplicarán la productividad e implicará una notable mejora, a partir de su implementación, en los principales cultivos del país, como soja, maíz y trigo”.
El desarrollo
Este desarrollo deviene de un trabajo de investigación que, desde hace casi de dos décadas, llevan adelante los científicos de la UNL y el Conicet, dirigidos por Raquel Chan. Los investigadores obtuvieron plantas transgénicas capaces de tolerar condiciones de sequía y salinidad; en otras palabras, capaces de sobrevivir en condiciones muy desfavorables.
La falta de agua y el exceso de sales son factores que afectan a las plantas: en lenguaje biológico, las “estresan”. Para hacer frente a estas agresiones, han adquirido mecanismos de adaptación que son más o menos efectivos, según la especie.
Uno de esos mecanismos está regulado por un gen de girasol que aislaron investigadores del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL). El gen fue introducido como transgén en plantas que se utilizan como modelos experimentales. El resultado fue una nueva planta, con su estructura genética modificada, capaz de soportar algunas de las peores agresiones que sufren, por ejemplo, los cultivos extensivos.
El equipo viene trabajando en la genética del desarrollo de girasol desde hace años. De hecho, el primer gen que aislaron (y patentaron como herramienta biotecnológica) fue el HaHB4, que confiere a las plantas tolerancia a la sequía, la salinidad y el ataque de insectos herbívoros.
Posteriormente, el desafío fue trasladar el trabajo a soja, maíz y trigo, cultivos genéticamente muy distintos. Actualmente se está evaluando esta tecnología a campo, con resultados avanzados en los tres cultivos: trigo, soja y maíz. Estas tareas las lleva adelante Bioceres, a través de Indear
La colaboración entre Bioceres y el grupo de investigadores liderado por la Dra. Raquel Chan, que dio lugar a la tecnología de tolerancia a la sequía y la salinidad se inició en el año 2003 en el marco del convenio público-privado firmado entre la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, el Conicet y Bioceres.
Actualmente Bioceres, a través de Indear, está evaluando esta tecnología a campo, con resultados avanzados en los tres cultivos a los que ha incorporado esta solución: trigo, soja y maíz.
La tecnología en cuestión involucra la utilización de un promotor inducible por condiciones de estrés hídrico y salino, elemento cuyo empleo queda protegido por la patente obtenida en nuestro país, y anteriormente en Estados Unidos, India, México y China.
Orígenes
La investigación se gestó en el ámbito de la Cátedra de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB), comprendida en el actual Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), dependiente de la UNL y el CONICET, que dirige Raquel Chan.
El equipo estuvo conformado inicialmente por Gabriela Gago, Carlos Dezar (quienes ya no son parte del mismo), Daniel González y Raquel Chan, directora del equipo. Asimismo y para la continuación del proyecto intervinieron otros estudiantes de doctorado e investigadores del IAL, quienes aportaron al mejoramiento de esta tecnología. Entre ellos, cabe mencionar al Dr. Pablo Manavella quien encontró que las plantas eran tolerantes al ataque de insectos, hito posterior a la presentación de la patente así como a los licenciados Agustín Arce y Matías Capella que contribuyeron con el análisis de las secuencias, la Dra. Karina Ribichich que participó en el análisis de las plantas de trigo y la Dra. Julieta Cabello que realizó ensayos en la cámara de cultivo con las plantas de interés agronómico.
Este trabajo fue desarrollado conjuntamente por investigadores del Laboratorio de Tecnología Vegetal de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (FBCB-UNL), el Instituto de Agriobiotecnología del Litoral (UNL-Conicet), en colaboración con el laboratorio argentino Bioceres.
El texto del proyecto de declaración aprobado por el Senado expresa “su beneplácito por el logro conjunto de los investigadores del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, en la aislación del gen que permite mejorar la tolerancia de los cultivos a la sequía y la salinidad”.
En los fundamentos de la declaración se lee que “el fenómeno de la sequía es, entre las incertidumbres geográficas, la que ocasiona mayores pérdidas de producción. El reciente descubrimiento de los científicos del Conicet y la Universidad del Litoral (UNL) del gen que permitirá a las plantas tolerar mejor el estrés hídrico y salino, duplicarán la productividad e implicará una notable mejora, a partir de su implementación, en los principales cultivos del país, como soja, maíz y trigo”.
El desarrollo
Este desarrollo deviene de un trabajo de investigación que, desde hace casi de dos décadas, llevan adelante los científicos de la UNL y el Conicet, dirigidos por Raquel Chan. Los investigadores obtuvieron plantas transgénicas capaces de tolerar condiciones de sequía y salinidad; en otras palabras, capaces de sobrevivir en condiciones muy desfavorables.
La falta de agua y el exceso de sales son factores que afectan a las plantas: en lenguaje biológico, las “estresan”. Para hacer frente a estas agresiones, han adquirido mecanismos de adaptación que son más o menos efectivos, según la especie.
Uno de esos mecanismos está regulado por un gen de girasol que aislaron investigadores del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL). El gen fue introducido como transgén en plantas que se utilizan como modelos experimentales. El resultado fue una nueva planta, con su estructura genética modificada, capaz de soportar algunas de las peores agresiones que sufren, por ejemplo, los cultivos extensivos.
El equipo viene trabajando en la genética del desarrollo de girasol desde hace años. De hecho, el primer gen que aislaron (y patentaron como herramienta biotecnológica) fue el HaHB4, que confiere a las plantas tolerancia a la sequía, la salinidad y el ataque de insectos herbívoros.
Posteriormente, el desafío fue trasladar el trabajo a soja, maíz y trigo, cultivos genéticamente muy distintos. Actualmente se está evaluando esta tecnología a campo, con resultados avanzados en los tres cultivos: trigo, soja y maíz. Estas tareas las lleva adelante Bioceres, a través de Indear
La colaboración entre Bioceres y el grupo de investigadores liderado por la Dra. Raquel Chan, que dio lugar a la tecnología de tolerancia a la sequía y la salinidad se inició en el año 2003 en el marco del convenio público-privado firmado entre la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL, el Conicet y Bioceres.
Actualmente Bioceres, a través de Indear, está evaluando esta tecnología a campo, con resultados avanzados en los tres cultivos a los que ha incorporado esta solución: trigo, soja y maíz.
La tecnología en cuestión involucra la utilización de un promotor inducible por condiciones de estrés hídrico y salino, elemento cuyo empleo queda protegido por la patente obtenida en nuestro país, y anteriormente en Estados Unidos, India, México y China.
Orígenes
La investigación se gestó en el ámbito de la Cátedra de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB), comprendida en el actual Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), dependiente de la UNL y el CONICET, que dirige Raquel Chan.
El equipo estuvo conformado inicialmente por Gabriela Gago, Carlos Dezar (quienes ya no son parte del mismo), Daniel González y Raquel Chan, directora del equipo. Asimismo y para la continuación del proyecto intervinieron otros estudiantes de doctorado e investigadores del IAL, quienes aportaron al mejoramiento de esta tecnología. Entre ellos, cabe mencionar al Dr. Pablo Manavella quien encontró que las plantas eran tolerantes al ataque de insectos, hito posterior a la presentación de la patente así como a los licenciados Agustín Arce y Matías Capella que contribuyeron con el análisis de las secuencias, la Dra. Karina Ribichich que participó en el análisis de las plantas de trigo y la Dra. Julieta Cabello que realizó ensayos en la cámara de cultivo con las plantas de interés agronómico.
Fuente: Prensa Institucional UNL
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