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Lunes 16 de Julio de 2012 - 00:41 hs
Roberto Pettinato: “Tocar free jazz no es ponerse a improvisar”
En su condición de músico, el conductor de radio y televisión acaba de lanzar “Purity”, su segundo trabajo de free jazz grabado en Nueva York, editado por Sony, y en el que participa el prestigioso contrabajista Henry Grimes.
Roberto Pettinato tiene una historia con dos caras. Por un lado, la de tono más mediático, asociada a sus programas de televisión y de radio y, otra más artística, vinculada a la música y en la que siente, nuevamente, haber encontrado su espacio.
“Desde Sumo que no había encontrado mi lugar”, afirmó el saxofonista, miembro de aquella legendaria banda de los ‘80, que acaba de sacar Purity , su segundo trabajo de free jazz grabado en Nueva York, editado por Sony, y en el que participa nada menos que Henry Grimes, un contrabajista que forma parte de la historia del jazz norteamericano.
De aquella sesión de grabación y un concierto en Harlem, Pe-ttinato guardó la sensación de haber atravesado un despertar. “Fue un encuentro intenso; íbamos a grabar un disco sin ninguna indicación o pauta. Pensaba, antes del concierto, en Harlem: ¿Les tengo que decir algo? Pero –me decía- no sé ni cómo hablarles a estos tipos”.
Y sigue: “Hoy sé que si hablamos se arruinan los climas. Las palabras, el lenguaje, obstruyen muchas veces, la conexión. Entonces, el silencio colaboró con la música”, recordó el saxofonista.
El trabajo, grabado el año anterior en cuarteto, con Tyshawn Sorey en batería, Dave Burrell en piano y Grimes en el contrabajo, tiene un fuerte contenido emocional y a la vez un sonido moderno. Dos aspectos que no son comunes de reunir en el free actual. Pettinato sostuvo en el encuentro al que trajo un saxo alto Vibrato, de procedencia inglesa, de plástico y de buen sonido, que “el disco es irrepetible y la idea ya no es tocar lo que me gusta, sino lo que siento, y este es un cambio importante en mi aproximación a la música”.
Se percibe en el músico la sensación de alguien que logra expresar su sentimiento o que encuentra por fin el modo de hacerlo. Y es así, porque Pettinato siente que con este trabajo encontró su genuina manera de expresarse. Una forma que ya había dado excelentes resultados en su anterior disco con Grimes y Sorey, My Head Is My Only House Unless It Rains , editado el año último, también por Sony.
“Hasta que no toqué con estos músicos venía sintiendo una pesadez; una permanente falta de conexión entre lo que pretendía y lo que salía. Hoy puedo decirte que vivo todo el año esperando volver a juntarme con estos artistas”, dijo.
El 8 de septiembre el cuarteto se volverá a reunir para grabar un tercer trabajo siempre dentro de un contexto free, y Pettinato sostuvo que este encuentro lo vive como un anhelo, algo que espera motivado.
Los tres encuentros con Grimes, por ejemplo, le han dejado un aporte valioso en términos de experiencia. “Tocar free jazz no es ponerse a improvisar. Es diferente, no es hacer cualquier cosa”, dijo el saxofonista.
Momento de tensión: Pettinato recordó la actuación del 12 de agosto de 2011, en Harlem, en la cual debió reunir estoicismo con audacia, pues le tocó a él comenzar ese concierto. “Llegué y me fui para Harlem a tocar con el trío de Hines; cuando llegué, le pregunté qué hacíamos y me dijo que íbamos a hacer música. Me quedé a un costado y esperé a ver para qué lado surgiría la propuesta; de pronto, veo que Hines me cabecea para que yo comience. ¡Qué tensión!...¿Qué hago?, me dije, y arranqué y atrás vinieron ellos, y salió bien”, rememora.
Otro asunto de este estilo fue el de la grabación. Tocaron durante 40 minutos en lo que iba a hacer Purity , pero llegado el momento, Hines desestimó todo y volvieron a empezar con el que sería el track definitivo, de 51 minutos. “Cuando recomenzamos, no me sentía capaz de volver a hacer la misma música que había hecho en el primera toma, pero quien manejaba los hilos de la música era Grimes, y volvimos a hacer la toma; estaba exhausto”, concluyó.
Sobre la posible presentación de este trabajo en Buenos Aires, Pettinato desestimó esa posibilidad. “No es la idea; primero, esa música es irrepetible, y además, el free jazz que hacen hoy en Nueva York no tiene aquella sensación de urgencia que tenía en sus comienzos y que se sigue tocando así, en Buenos Aires”, sostiene Pettinato.
“Desde Sumo que no había encontrado mi lugar”, afirmó el saxofonista, miembro de aquella legendaria banda de los ‘80, que acaba de sacar Purity , su segundo trabajo de free jazz grabado en Nueva York, editado por Sony, y en el que participa nada menos que Henry Grimes, un contrabajista que forma parte de la historia del jazz norteamericano.
De aquella sesión de grabación y un concierto en Harlem, Pe-ttinato guardó la sensación de haber atravesado un despertar. “Fue un encuentro intenso; íbamos a grabar un disco sin ninguna indicación o pauta. Pensaba, antes del concierto, en Harlem: ¿Les tengo que decir algo? Pero –me decía- no sé ni cómo hablarles a estos tipos”.
Y sigue: “Hoy sé que si hablamos se arruinan los climas. Las palabras, el lenguaje, obstruyen muchas veces, la conexión. Entonces, el silencio colaboró con la música”, recordó el saxofonista.
El trabajo, grabado el año anterior en cuarteto, con Tyshawn Sorey en batería, Dave Burrell en piano y Grimes en el contrabajo, tiene un fuerte contenido emocional y a la vez un sonido moderno. Dos aspectos que no son comunes de reunir en el free actual. Pettinato sostuvo en el encuentro al que trajo un saxo alto Vibrato, de procedencia inglesa, de plástico y de buen sonido, que “el disco es irrepetible y la idea ya no es tocar lo que me gusta, sino lo que siento, y este es un cambio importante en mi aproximación a la música”.
Se percibe en el músico la sensación de alguien que logra expresar su sentimiento o que encuentra por fin el modo de hacerlo. Y es así, porque Pettinato siente que con este trabajo encontró su genuina manera de expresarse. Una forma que ya había dado excelentes resultados en su anterior disco con Grimes y Sorey, My Head Is My Only House Unless It Rains , editado el año último, también por Sony.
“Hasta que no toqué con estos músicos venía sintiendo una pesadez; una permanente falta de conexión entre lo que pretendía y lo que salía. Hoy puedo decirte que vivo todo el año esperando volver a juntarme con estos artistas”, dijo.
El 8 de septiembre el cuarteto se volverá a reunir para grabar un tercer trabajo siempre dentro de un contexto free, y Pettinato sostuvo que este encuentro lo vive como un anhelo, algo que espera motivado.
Los tres encuentros con Grimes, por ejemplo, le han dejado un aporte valioso en términos de experiencia. “Tocar free jazz no es ponerse a improvisar. Es diferente, no es hacer cualquier cosa”, dijo el saxofonista.
Momento de tensión: Pettinato recordó la actuación del 12 de agosto de 2011, en Harlem, en la cual debió reunir estoicismo con audacia, pues le tocó a él comenzar ese concierto. “Llegué y me fui para Harlem a tocar con el trío de Hines; cuando llegué, le pregunté qué hacíamos y me dijo que íbamos a hacer música. Me quedé a un costado y esperé a ver para qué lado surgiría la propuesta; de pronto, veo que Hines me cabecea para que yo comience. ¡Qué tensión!...¿Qué hago?, me dije, y arranqué y atrás vinieron ellos, y salió bien”, rememora.
Otro asunto de este estilo fue el de la grabación. Tocaron durante 40 minutos en lo que iba a hacer Purity , pero llegado el momento, Hines desestimó todo y volvieron a empezar con el que sería el track definitivo, de 51 minutos. “Cuando recomenzamos, no me sentía capaz de volver a hacer la misma música que había hecho en el primera toma, pero quien manejaba los hilos de la música era Grimes, y volvimos a hacer la toma; estaba exhausto”, concluyó.
Sobre la posible presentación de este trabajo en Buenos Aires, Pettinato desestimó esa posibilidad. “No es la idea; primero, esa música es irrepetible, y además, el free jazz que hacen hoy en Nueva York no tiene aquella sensación de urgencia que tenía en sus comienzos y que se sigue tocando así, en Buenos Aires”, sostiene Pettinato.
Fuente: Clarín
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