El secretario de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), Carlos Torres, detalló en declaraciones a LT10 el último informe del Observatorio Vial sobre la siniestralidad en la provincia. Durante los primeros ocho meses de 2026, Santa Fe registró un total de 231 personas fallecidas en hechos viales en todo su territorio. Esta preocupante estadística proyecta un promedio cercano a una muerte diaria, una cifra que el funcionario consideró que debe interpelar a la sociedad, a pesar de que representa uno de los registros más bajos de las últimas dos décadas en la provincia.
Las motocicletas encabezan el nivel de peligro y representan casi la mitad de las víctimas fatales registradas en el territorio provincial, ocurriendo la gran mayoría de estos siniestros dentro de las áreas urbanas. Geográficamente, la mayor concentración de incidentes se localiza en los puntos de alta densidad de vehículos y población de Santa Fe y Rosario. Asimismo, los corredores nacionales con mayor flujo de tránsito y deterioro en su calzada, como las rutas 34, 11, 33 y la avenida de Circunvalación de Rosario, completan el mapa de las zonas con mayor índice de siniestralidad vial.
Torres hizo hincapié en que la inmensa mayoría de estas tragedias no son inevitables, sino consecuencia directa de conductas imprudentes en la conducción, motivo por el cual la gestión evita el término "accidentes" y se refiere a ellos estrictamente como "siniestros". "Si usted analiza y desmenuza cada siniestro vial que se produce en la provincia uno por uno (...) en el 80% de los casos es por responsabilidad de quien estaba conduciéndolo", enfatizó el funcionario. El secretario comparó el desafío de la seguridad vial con el cambio cultural logrado tras la prohibición de fumar en espacios cerrados, augurando una evolución similar de la conciencia pública: "Yo en ese sentido soy optimista, creo que el control social va a empezar a venir también en el tránsito".
Para contrarrestar esta deprimente situación, la provincia ha incrementado sustancialmente los controles en rutas, buscando que la presencia activa de inspectores induzca conductas de manejo más prudentes. "Nosotros hemos aumentado mucho la fiscalización arriba de las rutas y eso ayuda", destacó Torres, señalando la importancia de generar una cultura vial de respeto y autocontrol mutuo. Sin embargo, el funcionario reveló un dato llamativo al indicar que la infracción más recurrente en estos operativos no es el exceso de velocidad ni la alcoholemia positiva, sino la falta de la documentación de la revisión técnica vehicular.
Frente a las confusiones y debates recientes originados a nivel nacional por la posible desregulación de estos trámites, la APSV ratificó que en Santa Fe la normativa sigue plenamente vigente y los controles se mantendrán estrictamente. "Los vehículos tienen que estar en condiciones como las rutas y nosotros tenemos que hacer lo que corresponde", concluyó Torres al ratificar la exigencia obligatoria de la revisión técnica. De esta manera, el gobierno provincial reafirma que la combinación de controles estatales exhaustivos, el mantenimiento de la infraestructura y la responsabilidad individual resultan indispensables para mitigar la tragedia vial en Santa Fe.
