Nacionales - Consumo

Sábado 25 de Abril de 2026 - 19:46 hs

Menos súper y más gastos fijos: cómo cambian los hábitos de compra

El consumo muestra señales débiles de recuperación y cambios claros en las tendencias. El mayor peso de los servicios, las compras pequeñas y la prioridad en lo esencial marcan el nuevo escenario.

El consumo en Argentina atraviesa una etapa de reconfiguración, con señales de mejora aún frágiles y un cambio profundo en la forma en que las familias administran sus ingresos. La pérdida de poder adquisitivo, el peso de las tarifas y la necesidad de controlar el gasto redefinen las prioridades.

Hoy, el principal movimiento se observa en la "billetera": los hogares destinan una mayor porción de sus ingresos a gastos fijos como transporte, luz y gas, lo que reduce el margen disponible para el consumo masivo. Esta presión obliga a ajustar decisiones cotidianas y a reorganizar hábitos de compra.

En este contexto, se consolida un cambio en los canales de venta. Las grandes compras mensuales en supermercados pierden terreno frente a operaciones más pequeñas, frecuentes y planificadas en comercios de cercanía, como almacenes y autoservicios. La lógica es clara: gastar menos en cada visita y tener mayor control del presupuesto.

“El consumidor se está yendo de la gran cadena, de la compra grande. Hoy el bolsillo está muy apretado y busca controlar el gasto”, explicó el director comercial de Nielsen para la región, Damián Graziano. Además, señaló que estos comercios suelen tener variaciones de precios más moderadas, lo que también impulsa esta migración.

Si bien algunos indicadores muestran leves señales de recuperación —principalmente en bebidas y alimentos—, el escenario general sigue siendo limitado. La mejora interanual ronda apenas el 1 por ciento, mientras que los supermercados registran caídas cercanas al 5 por ciento en los últimos meses.

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Recuperación fragmentada

Los datos reflejan una mejora dispar. Algunos rubros como autos, turismo o bienes durables presentan repuntes, pero el consumo cotidiano continúa debilitado. En productos clave, como los alimentos, se registran bajas: el consumo de carne vacuna cayó un 9,8 por ciento interanual y el de carne aviar, un 4,6 por ciento.

El deterioro del ingreso también condiciona el panorama. Los salarios registrados acumulan una caída real en los últimos meses, lo que impacta directamente en la capacidad de compra. A esto se suma una desaceleración del crédito y un aumento sostenido de la morosidad, que limita aún más el acceso al financiamiento.

En la práctica, este escenario marca el paso de un consumo aspiracional a uno más funcional. Las familias resignan marcas, ajustan cantidades y priorizan lo indispensable. El resultado es un mercado más cauteloso, donde cada gasto se mide y cada decisión responde a un presupuesto cada vez más ajustado.

Fuente: LT10 - AMBITO

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