La primera experiencia de Eduardo Coudet en un Superclásico terminó con un sabor amargo. La caída por 1-0 frente a Boca dejó más dudas que certezas en River, y el entrenador no esquivó el análisis tras el partido: reconoció falencias, explicó decisiones y también se refirió a la jugada que encendió la polémica en el cierre.
Un clásico trabado y sin brillo
Lejos de las expectativas que suelen rodear a este tipo de encuentros, el DT describió un partido de bajo vuelo futbolístico, donde predominó la fricción por sobre el juego asociado.
“Fue muy disputado, pero con poco juego”, resumió Coudet, dejando en claro que el desarrollo no fue el imaginado.
La idea original —según explicó— era asumir el protagonismo ante un rival replegado, pero el trámite nunca permitió llevar ese plan a la práctica con continuidad.
La lesión que cambió el escenario
Uno de los puntos clave que remarcó el técnico fue la salida temprana de Sebastián Driussi, que obligó a modificar la estructura ofensiva.
Esa situación, según su mirada, condicionó la fluidez del equipo y terminó influyendo en el desarrollo general del partido.
Aun así, consideró que River tuvo momentos como para empatar, aunque le faltó precisión en los metros finales.
Autocrítica sin rodeos
El “Chacho” fue claro al momento de evaluar el rendimiento colectivo. Habló de errores, de momentos en los que el equipo quedó mal parado y de la necesidad de ajustar varios aspectos.
También relativizó el impacto del gol convertido por Leandro Paredes, asegurando que no hubo un dominio claro del rival, sino acciones puntuales que terminaron inclinando la balanza.
El penal que River reclamó y no tuvo revisión
La jugada del final fue inevitable en la conferencia. El reclamo por una supuesta infracción sobre Lucas Martínez Quarta quedó instalado, sobre todo por la comparación con la sanción previa a favor de Boca.
Sin confrontar directamente con el arbitraje, Coudet dejó su postura: “Son jugadas muy similares. Si una se cobra, la otra también podría haberse cobrado”.
Una declaración medida, pero suficiente para instalar el debate sobre el criterio utilizado.
Pensar en lo que viene
Con el golpe todavía fresco, el entrenador apuntó a dar vuelta la página rápidamente. Sabe que el margen es corto y que el equipo necesita mejorar en varios aspectos si quiere consolidar su idea.
“El camino es trabajar y crecer”, dejó como mensaje final.
River, bajo la conducción de Coudet, empieza a transitar una etapa donde cada paso será analizado al detalle. Y el Superclásico, aunque doloroso, ya dejó las primeras señales.