El cierre de líneas de producción y la pérdida de competitividad de las fábricas de neumáticos volvieron a poner en debate el peso de las importaciones en la economía argentina. En Santa Fe, donde la actividad comercial vinculada al rubro mantiene un movimiento sostenido, el cambio de escenario obliga a los distribuidores a reconvertirse y redefine el mapa del sector.
Con más de cuatro décadas de trayectoria al frente de una de las gomerías históricas de la ciudad, Ricardo Tenerello aporta una mirada basada en la experiencia directa. Desde ese lugar, describe un proceso que se profundizó en los últimos años hasta consolidar el dominio de las cubiertas extranjeras: “Las importadas, y sobre todo las de origen asiático, han copado el mercado y eso afectó mucho a las fábricas que están en el país”, resumió.
El empresario vincula este avance con la diferencia de costos y con una apertura comercial que multiplicó la oferta. “Ahora que se han liberado las importaciones, la cantidad de marcas asiáticas que entran de todos lados vienen con costos mucho más bajos”, planteó. Además, agregó que la mejora tecnológica eliminó las dudas que existían años atrás sobre la calidad: “Hoy la calidad es muy buena; no hay problema con ninguna de las marcas”, afirmó, factor que terminó por inclinar la balanza a favor del producto importado.
Un problema estructural
En ese contexto, Tenerello considera que la crisis de las fabricantes nacionales no es sorpresiva. “No solo Fate; las otras fábricas que quedan en el país sufren lo mismo”, advirtió, y enlazó el presente con un problema estructural que se arrastra desde hace décadas.
Al respecto, recordó el antecedente de 1996, cuando el retiro de Goodyear de la Argentina dejó a su empresa sin proveedor y provocó el cierre de sucursales y la pérdida de un centenar de empleos. “La producción era un 40 % más barata en Brasil que en Argentina”, rememoró para explicar por qué, desde su visión, producir localmente se volvió inviable.
La carga impositiva, los costos laborales y la falta de financiamiento aparecen como los principales obstáculos para competir. “Se sigue discutiendo una reforma laboral y una impositiva que tendrían que estar resueltas hace 40 años”, cuestionó el empresario, convencido de que sin esos cambios será difícil generar empleo y nuevos emprendimientos. “¿Qué vamos a producir acá si es inviable hacerlo?”, concluyó.