Dos delincuentes armados interceptaron al chofer de un camión térmico mientras realizaba repartos en la zona de Mariano Vera y Lehmann. Los asaltantes le robaron 1.500.000 pesos, cheques y la llave del vehículo. En medio del asalto, gatillaron dos veces contra la víctima, de 63 años, pero los disparos no salieron. Minutos más tarde, la motocicleta utilizada en el hecho fue hallada abandonada.
El trabajador se encontraba dentro de la cabina contando la recaudación, en el último destino del recorrido, cuando fue sorprendido por los ladrones en inmediaciones del Club Deportivo Nobleza. La secuencia, que duró apenas unos instantes, estuvo marcada por la violencia y el riesgo extremo al que fue sometido el camionero.
En diálogo con la Gerencia de Noticias de LT10, la víctima describió el momento con crudeza: “Estamos todavía medio choqueados. Era el último cliente, mi compañero se baja y, cuando me quiero bajar yo, aparecen estas dos personas… ‘Dame la plata, dame la plata’. Me apunta con una 9 milímetros, me gatilla y no sale”.
El hombre relató que en ese instante entregó el dinero que tenía en la mano, pero los delincuentes buscaban la recaudación completa. “No, no, la otra plata más grande, más grande… Ahí le digo: ‘En esa caja’. Y: ‘Dame más plata, dame más plata’… Me volvió a gatillar. ‘No, es toda la que hay’”, recordó el trabajador.
Mientras uno lo amenazaba, el otro revisaba el vehículo. “Fueron, removieron todo lo del camión, no había más y se fueron. Me sacaron la llave del camión, todo”, reconstruyó.
Según las actuaciones policiales, los autores llegaron en una motocicleta de gran cilindrada, con cascos colocados y armas de fuego. Tras concretar el robo, escaparon rápidamente del lugar.
El hallazgo de la moto
Minutos después, mientras personal del Comando Radioeléctrico y de la Comisaría Distrito 16 realizaba las actuaciones, un aviso al 911 los comisionó a Camino Rural M y ruta nacional 11 por una motocicleta abandonada dentro de un zanjón.
Al arribar, los agentes constataron que se trataba de una Gilera 250 cc azul y negra. El vehículo fue trasladado a la dependencia policial en calidad de secuestro y el propio camionero la reconoció como la utilizada por los delincuentes. “La moto después la encontraron tirada… se ve que era robada, alguien los estaba esperando, no sé”, contó.
Más allá del botín, el impacto emocional atraviesa el testimonio. “Es feo, dos veces gatillaron en la cabeza… ahora lo podemos contar, pero es feo”, resumió la víctima.