La discusión sobre las jineteadas y el maltrato animal volvió a instalarse con fuerza en la agenda pública. Organizaciones proteccionistas impulsan una recolección de firmas para prohibir esta actividad, a la que consideran una forma extrema de violencia contra los caballos, amparándose en la Ley Nacional 14.346 de protección animal.
Un cambio de conciencia
En diálogo con LT10, la abogada y presidenta de la Fundación Sin Estribos, Andrea Olazabal, explicó que la lucha no es nueva. “Hace muchos años que trabajamos contra este problema”, señaló, y recordó que cuando presentaron el primer amparo en Córdoba, hace casi una década, “hablábamos prácticamente en solitario”. Según remarcó, hoy el escenario es diferente: “Se ha generado una conciencia que antes no existía”.
Olazabal destacó que, pese a la persistencia de estas prácticas, hay señales alentadoras. “Vemos con alegría cómo todas las ONG han firmado un documento donde se están sumando cientos de abogados, biólogos y veterinarios de todo el país”, explicó. El pedido apunta a que se prohíba una actividad que, a su entender, viola abiertamente la legislación vigente.
El sufrimiento animal
La letrada fue contundente al describir la situación de los equinos: “El sufrimiento y la violación de la ley es ostensible, porque se castigan todos los actos que infligen un dolor innecesario. La jineteada no tiene un valor productivo ni alimenticio; es solamente la diversión del ser humano”.
Durante la entrevista, describió con crudeza el padecimiento de los caballos. “El animal demuestra el dolor en la cara, en la boca sangrante y en los ojos de desesperación”, afirmó. Además, recordó que el caballo es un "animal de presa" que percibe ese entorno como una agresión y cuestionó el uso de elementos como los "guatanes", a los que calificó de "feroces".
El impacto en los menores
Otro punto que remarcó fue la exposición de niños a escenas de violencia. Olazabal recordó que en un amparo judicial solicitaron prohibir el ingreso de menores, debido al impacto negativo de esas imágenes en la infancia. “Es una contradicción que se aplauda a una persona pegando revencazos y clavando espuelas”, sostuvo.
Consultada sobre el destino de los animales que resultan heridos durante las competencias, fue tajante: “Los matan, los sacrifican”. Cuestionó además el uso de eufemismos: “No es lo mismo un sacrificio que un asesinato”.
Un reclamo "sin violencia"
Finalmente, la referente de Sin Estribos aclaró que el reclamo no busca eliminar los festivales tradicionales ni atacar a los artistas. “Que sigan siendo festivales maravillosos, pero sin violencia ni agresión”, sostuvo, subrayando que existen múltiples actividades para realizar con animales sin someterlos a sufrimiento.
Quienes deseen sumarse a la iniciativa pueden hacerlo a través de las redes sociales de la Fundación Sin Estribos. “Deben escribirnos por Facebook o Instagram con nombre completo y DNI”, explicó Olazabal, quien concluyó con un pedido de difusión: “Si juntamos muchas firmas, algo puede cambiar”.