El comienzo de Colón en la Primera Nacional invita al optimismo, con cinco puntos de posibles, invicto y con una imagen más confiable que marcan un arranque positivo. Sin embargo, cuando se posa la lupa sobre la estadística global de Ezequiel Medrán, la efectividad todavía aparece como una deuda pendiente.
El equipo mostró una reacción importante ante Ferro, algo que no se había visto en 2025. Hasta ese momento, cada vez que comenzó perdiendo terminó derrotado. Esta vez hubo respuesta anímica y futbolística, un síntoma alentador en un torneo largo y desgastante.
De a poco empieza a notarse la idea del entrenador: un equipo más ordenado, con mayor compromiso colectivo y que intenta sostener una identidad. Pero la realidad indica que Medrán rinde examen cada fin de semana. Si se cuentan los números desde su llegada, incluyendo los partidos del año pasado, el registro es todavía flaco: 10 encuentros, con 2 victorias, 4 empates y 4 derrotas. Efectividad es del 33%. Un porcentaje bajo para un club que tiene aspiraciones de protagonismo. El prorrateo es el gran déficit.
De todos modos, el presente inmediato ofrece otro matiz. El Sabalero acumula cuatro partidos sin perder, con dos triunfos y dos igualdades, lo que le permite construir desde la confianza. La historia en la Primera Nacional recién comienza. Hay indicios de crecimiento, pero también una realidad que no admite demasiado margen. Medrán lo sabe: en Colón, cada fin de semana es una prueba y el respaldo se sostiene con resultados.