El futuro de Claudio Corvalán vuelve a quedar envuelto en incertidumbre y, por estas horas, su llegada a Quilmes corre serio riesgo de caerse. El principal escollo no está en lo deportivo, sino en lo contractual: Unión y el defensor aún no logran destrabar los términos económicos para interrumpir un vínculo que vence recién en diciembre.
El defensor permanece en Santa Fe entrenando al margen de la consideración futbolística. Leonardo Madelón no lo tiene en cuenta, una situación ya asumida por las partes, aunque la definición no puede extenderse indefinidamente. El ciclo del Mugre en Unión está cerrado desde lo deportivo, pero sigue abierto en los papeles.
Según pudo saber Diez en Deportes, el conflicto gira en torno al dinero. Corvalán acepta cobrar en cuotas, pero no está dispuesto a resignar el monto que le ofrecen para rescindir. Esa diferencia mantiene frenada la salida y empieza a erosionar la chance de que el pase a Quilmes se concrete.
Incluso, medios partidarios del Cervecero ya dan por caída la operación, ante la falta de avances y el paso de los días. En Quilmes aguardaban una resolución rápida para sumarlo, pero la negociación entró en un punto muerto que amenaza con cerrar definitivamente la puerta. Hoy el escenario es claro: hay una distancia importante entre Corvalán y Unión para acordar la rescisión. El tiempo apremia, las posturas siguen firmes y lo que parecía un desenlace próximo comienza a diluirse. Un final anunciado en la cancha, pero todavía sin firma fuera de ella.