En silencio, el nombre de Diego Tarzia empezó a circular en Unión. No como una negociación avanzada, sino como una posibilidad que se anota en el mercado, en un contexto donde las bandas se convirtieron en una prioridad para el cuerpo técnico.
Desde medios partidarios de Independiente aseguran que el Tate se sumó a Central Córdoba y Gimnasia de Mendoza, que también preguntaron condiciones por el joven atacante. El movimiento encaja con una búsqueda que viene de arrastre: Leonardo Madelón no logró cerrar al extremo que pretendía y el radar volvió a activarse tras la caída de la opción Lucas Besozzi.
Tarzia reúne varias de las características que se buscan. Tiene 22 años, mide 1,74 metro y se mueve con naturalidad por ambos costados. Jugó 39 partidos, con cuatro goles y tres asistencias en 2025.
En ese escenario, Unión explora alternativas sin margen para grandes apuestas económicas. La única vía posible sería un préstamo, fórmula habitual para este tipo de operaciones. De hecho, esa misma lógica explica por qué Tomás González fue llevado a Uruguay.
De igual modo, Tarzia prioriza una chance desde el exterior. Hoy, sobre la mesa, aparece Liga de Quito, un destino que seduce y que posiciona a Unión un paso atrás en la carrera.