Orlando Quero, un venezolano residente en Caracas, y que tuvo su paso por Santa Fe, describe una ciudad sumergida en una "tensa calma" tras la intervención militar de Estados Unidos ocurrida hace dos días.
En diálogo con LT10, Quero relató cómo se vive el primer lunes después del ataque, marcado por la incertidumbre sobre el abastecimiento de alimentos y la reorganización política bajo el mando de la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Orlando, quien vive cerca de la base aérea La Carlota, describió la magnitud de las explosiones que sacudieron la capital, asegurando que a las dos de la mañana la casa tembló como si hubiera un sismo y que se podía escuchar el silbido previo de las bombas antes de impactar.
Además, destacó que el ataque fue "quirúrgico", ya que en ningún momento se perdieron los servicios de electricidad, internet o telefonía. También, un dato que sorprendió a los residentes fue la escasa resistencia de las fuerzas locales, lo que facilitó que la operación fuera rápida y focalizada en objetivos específicos. No obstante, la situación en las calles todavía refleja el temor de la población ante la advertencia de una posible segunda ola de ataques, lo que derivó en largas colas en los supermercados para intentar reponer suministros tras el desabastecimiento natural de las fiestas de fin de año.
En cuanto a la actividad diaria, expresó que la ciudad intenta retomar cierta normalidad en medio de un decreto de conmoción externa cuyo contenido exacto aún no ha sido publicado en el boletín oficial. El transporte comenzó a reaparecer lentamente este lunes impulsado por la necesidad económica de los trabajadores, mientras que el suministro de agua potable sigue dependiendo de los cronogramas de racionamiento por ciclos.
Para muchos venezolanos, el tono del último mensaje de la vicepresidenta Rodríguez sugiere que el oficialismo ha comenzado a soltar la mano de Nicolás Maduro, al omitir su nombre y apelar al diálogo con Washington, lo que alimenta la expectativa de una transición hacia nuevas elecciones legítimas o la asunción de Edmundo González.
El periodista Jordan Flores brindó desde Caracas un crudo y detallado testimonio sobre la situación en Venezuela tras la intervención militar de Estados Unidos. En una entrevista con LT10, Flores describió una ciudad que oscila entre el intento de retomar la rutina y una "tensa calma" marcada por el despliegue de cuerpos de inteligencia y el silencio comunicativo de una población acostumbrada a la censura.
A pesar del hermetismo oficial, el periodista destacó que la reacción del pueblo ante la captura de Nicolás Maduro fue de total apatía: "Las calles estuvieron desoladas; no hubo desbordes ni manifestaciones a favor del líder, lo que demuestra el quiebre del vínculo con la sociedad".
Contrario a las primeras versiones que indicaban la ausencia de bajas, Flores citó reportes de organizaciones independientes (como la Alianza Rebelde Investiga) que han logrado documentar el impacto real de los bombardeos: entre las bajas militares, asegura que se contabilizan alrededor de 90 heridos y 40 fallecidos, pertenecientes principalmente al Batallón de Seguridad Presidencial y soldados del Fuerte Tiuna que intentaron proteger a Maduro durante la extracción; al menos dos muertes de civiles; y la muerte de 32 militares cubanos.
Flores calificó la operación de la Delta Force como "hollywoodense" y señaló las sospechas de complicidad dentro del propio gobierno venezolano. "Los helicópteros estadounidenses sobrevolaron la ciudad libremente desde las 2 hasta las 4 de la mañana. La respuesta antiaérea fue nula o totalmente imprecisa; vimos videos de misiles venezolanos estrellándose contra colinas sin rumbo", relató.
