La confirmación del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una operación militar a gran escala en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro generó un fuerte impacto internacional. El mandatario aseguró que el operativo —realizado por fuerzas de seguridad de EE. UU. con helicópteros y unidades de élite— finalizó con el traslado del líder venezolano desde Caracas hacia un buque militar rumbo a territorio norteamericano. El anuncio se produjo tras reportes de explosiones y sobrevuelos en distintas zonas del país.
El hecho reavivó el debate sobre la soberanía, el derecho internacional y el rol de los organismos multilaterales. En este marco, la licenciada en Ciencia Política y referente de la Unión Cívica Radical, Lilita Puig, analizó el escenario para LT10 con una mirada crítica y de preocupación por el futuro de Venezuela.
Para Puig, el punto de partida es claro: “Siempre la intervención a un país produce rechazo porque los países tienen su soberanía territorial y esto es repudiable”. Sin embargo, aclaró que el desenlace no la tomó por sorpresa: “No es novedad el hecho de que se haya producido la captura de Maduro por lo que se venía viendo en las declaraciones tanto de Trump como de militares venezolanos en el exilio”.
En ese sentido, recordó que la oposición ya anticipaba un cambio de escenario: “Tanto María Corina Machado como otros anunciaban que había un proceso próximo de recuperación de la libertad”.
El vacío de los organismos internacionales
La politóloga advirtió que el problema de fondo remite a una falla estructural del sistema internacional. “El problema fundamental para quienes defendemos la soberanía es que la ausencia de la OEA y de las Naciones Unidas en hacer cumplir el derecho internacional permitieron que Venezuela se transformara en un objeto del deseo de las grandes potencias”, sostuvo.
Puig también alertó sobre el nuevo escenario geopolítico para la región: “A diferencia de la posguerra del 45, ahora estamos embarcados en una situación que no se conoce bien. Hay mucha incertidumbre”. En su análisis, cuestionó además el rol de los países vecinos: “Que Colombia y Brasil no hayan sido consecuentes con el compromiso de hacer cumplir las elecciones y hayan reconocido a Maduro, aun siendo un dictador, ha sido perjudicial para la legislación internacional”.
Finalmente, planteó el mayor interrogante que deja la operación militar: “El gran problema ahora es cómo se garantiza una transición democrática y justa que asegure los derechos humanos, el pluralismo y la vuelta al estado de derecho”. Y concluyó con una advertencia: “Parece que todo es bastante complicado siempre en relación con Venezuela”.