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Viernes 02 de Diciembre de 2011 - 11:01 hs
Dos médicos presos por caso del hombre muerto a mazazos
El caso de la mujer detenida acusada de haber asesinado a golpes a su pareja e intentado cremarlo en el cementerio de Berazategui con un certificado de defunción falso, que indicaba una muerte natural, sigue generando sorpresas. Ayer, tras la publicación del episodio en DIARIO POPULAR, la Justicia avanzó sobre las complicidades y fueron arrestados dos médicos como presuntos encubridores. De igual modo, no se descartan más detenciones en los próximos días.
Tal como indicó este diario, el hecho hace recordar al crimen de María Marta García Belsunce, ocurrido en 2002 en el country Carmel de Pilar, donde al igual que en este episodio se gestionó un certificado “trucho” donde se certificaba como causal de muerte un paro cardiorrespiratorio no traumático cuando en realidad había sido asesinada de seis balazos.
Fuentes judiciales y policiales informaron que al margen de que ya hay tres imputados arrestados, la fiscal de Berazategui a cargo del caso, María de los Angeles Attarián Mena, investiga si hubo más cómplices en el crimen o en la maniobra de encubrimiento, por lo que podría haber más detenciones.
La víctima del crimen fue identificada como Julio César Caprarulo (58), y su concubina, detenida desde el lunes e imputada como presunta autora del asesinato, es Anagiota Alexopoulos (57), de nacionalidad griega y quien, por lo inusual de su nombre, se hace llamar “Mariana”.
Los dos médicos detenidos fueron identificados como José Pinto García (53) y Omar Pedro Rossi (60), quienes fueron arrestados por personal de la comisaría 4ta. de Berazategui y la Jefatura Departamental Quilmes en Quilmes Oeste y Temperley, respectivamente.
La propia fiscal Attarián Mena informó que Pinto García quedó imputado de “encubrimiento agravado” -según las fuentes, fue el médico que constató la muerte-, y Rossi por “encubrimiento agravado y falsedad ideológica, ya que es quien firmó el certificado de defunción alegando una muerte no traumática”.
El hecho se inició el 27 de noviembre último con la muerte de Caprarulo, quien vivía junto a su concubina Alexopoulos en una vivienda de Dardo Rocha 522, de Avellaneda. La mujer inició los trámites para contratar un servicio fúnebre y optó por cremar el cuerpo en el cementerio Parque Pereyra Iraola de Berazategui y para ello se comunicó con dos cocherías.
La primera fue la firma La Paz de Lanús -la misma que alguna vez fue allanada por la desaparición de la joven Erica Soriano-, que, según contaron los investigadores, tuvo un rol clave para descubrir el crimen.
Sus empleados se negaron a hacer el servicio porque la mujer les dijo que había muerto de un paro cardíaco pero notaron que el cadáver tenía una curita en la cabeza y, además, le comunicaron al personal del cementerio que había alguna irregularidad. La segunda cochería contactada por la mujer griega fue Piñeyro de Avellaneda, que sí aceptó el servicio con cremación.
Gracias a que ya estaban alertados por el llamado de la primera cochería, al llegar el féretro de Caprarulo al crematorio, los empleados lo abrieron y, según explicó la fiscal Attarián Mena, “a simple vista se constataron las lesiones que tenía esa persona y que se trataba de una muerte traumática”.
Desde el cementerio llamaron a la comisaría 4ta. de Berazategui y la fiscal Attarián Mena se constituyó en el crematorio con el jefe de la morgue de Ezpeleta, a donde se trasladó el cuerpo y se hizo la autopsia.
Allí, los forenses descubrieron que el hombre que iba a ser cremado con un certificado de muerte natural, en realidad presentaba un “traumatismo craneano con lesiones vitales” y también visualizaron un hematoma en la cabeza, golpes y hasta pérdida de sustancia en la oreja izquierda, según detallaron las fuentes.
Tal como indicó este diario, el hecho hace recordar al crimen de María Marta García Belsunce, ocurrido en 2002 en el country Carmel de Pilar, donde al igual que en este episodio se gestionó un certificado “trucho” donde se certificaba como causal de muerte un paro cardiorrespiratorio no traumático cuando en realidad había sido asesinada de seis balazos.
Fuentes judiciales y policiales informaron que al margen de que ya hay tres imputados arrestados, la fiscal de Berazategui a cargo del caso, María de los Angeles Attarián Mena, investiga si hubo más cómplices en el crimen o en la maniobra de encubrimiento, por lo que podría haber más detenciones.
La víctima del crimen fue identificada como Julio César Caprarulo (58), y su concubina, detenida desde el lunes e imputada como presunta autora del asesinato, es Anagiota Alexopoulos (57), de nacionalidad griega y quien, por lo inusual de su nombre, se hace llamar “Mariana”.
Los dos médicos detenidos fueron identificados como José Pinto García (53) y Omar Pedro Rossi (60), quienes fueron arrestados por personal de la comisaría 4ta. de Berazategui y la Jefatura Departamental Quilmes en Quilmes Oeste y Temperley, respectivamente.
La propia fiscal Attarián Mena informó que Pinto García quedó imputado de “encubrimiento agravado” -según las fuentes, fue el médico que constató la muerte-, y Rossi por “encubrimiento agravado y falsedad ideológica, ya que es quien firmó el certificado de defunción alegando una muerte no traumática”.
El hecho se inició el 27 de noviembre último con la muerte de Caprarulo, quien vivía junto a su concubina Alexopoulos en una vivienda de Dardo Rocha 522, de Avellaneda. La mujer inició los trámites para contratar un servicio fúnebre y optó por cremar el cuerpo en el cementerio Parque Pereyra Iraola de Berazategui y para ello se comunicó con dos cocherías.
La primera fue la firma La Paz de Lanús -la misma que alguna vez fue allanada por la desaparición de la joven Erica Soriano-, que, según contaron los investigadores, tuvo un rol clave para descubrir el crimen.
Sus empleados se negaron a hacer el servicio porque la mujer les dijo que había muerto de un paro cardíaco pero notaron que el cadáver tenía una curita en la cabeza y, además, le comunicaron al personal del cementerio que había alguna irregularidad. La segunda cochería contactada por la mujer griega fue Piñeyro de Avellaneda, que sí aceptó el servicio con cremación.
Gracias a que ya estaban alertados por el llamado de la primera cochería, al llegar el féretro de Caprarulo al crematorio, los empleados lo abrieron y, según explicó la fiscal Attarián Mena, “a simple vista se constataron las lesiones que tenía esa persona y que se trataba de una muerte traumática”.
Desde el cementerio llamaron a la comisaría 4ta. de Berazategui y la fiscal Attarián Mena se constituyó en el crematorio con el jefe de la morgue de Ezpeleta, a donde se trasladó el cuerpo y se hizo la autopsia.
Allí, los forenses descubrieron que el hombre que iba a ser cremado con un certificado de muerte natural, en realidad presentaba un “traumatismo craneano con lesiones vitales” y también visualizaron un hematoma en la cabeza, golpes y hasta pérdida de sustancia en la oreja izquierda, según detallaron las fuentes.
Fuente: diariopopular.com.ar
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