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Jueves 01 de Diciembre de 2011 - 23:00 hs

El presidente francés propone refundar la Unión Europea junto a Alemania

Tres años después de anunciaren Tolón la refundación del capitalismo salvaje, Nicolas Sarkozy ha vuelto a esa ciudad fetiche del sur francés y ha afirmado ante 5.000 personas y militantes de su partido que es urgente “refundar” Europa y la zona euro para salir de la crisis que azota al continente. “El mundo no nos esperará”, ha advertido Sarkozy, usando tonos dramáticos pero bastante ajustados a la realidad. Francia hará su contribución, ha asegurado, en “plena convergencia con Alemania”. “No hay otra opción”, ha advertido el presidente francés, salvo la alianza con Berlín para reformar la UE y salvar al euro y sus instituciones. Esa es la única forma de salir de una “situación extrema de crisis” y de proteger, ha dicho, tanto el poder adquisitivo de los franceses como el “largo camino recorrido” en Europa.

Sarkozy sabe que la mayoría de sus electores, que en 2005 rechazaron la Constitución europea porque suponía ceder demasiada soberanía, no comprarán fácilmente el deseo alemán de someter las cuentas públicas de los 17 Estados miembros de la zona euro al control del Tribunal de Justicia europeo. Pero en un despliegue didáctico que ha durado casi una hora, marcado por el mantra “es preciso decir la verdad”, Sarkozy ha afirmado que ha llegado el momento de actuar: “La crisis va a durar y va tener consecuencias. Es imposible continuar así”.

Ante un auditorio respetuoso que ha aplaudido diversos pasajes del discurso, Sarkozy ha asumido que la reforma de los tratados que propone Berlín “no se puede diferir”, ya que “oponerse a esa reforma equivale a mentir a los franceses gravemente. “La soberanía se ejerce con los otros, con los aliados, eso nos ha enseñado la historia. Y si no lo aceptamos, arriesgamos con rehacer paso a paso el camino trágico que tomó el mundo en los años treinta”. El cénit de intensidad ha llegado al glosar la necesidad de sellar una alianza sólida con Alemania. “No tenemos elección”, ha dicho. “Cada uno tiene su historia y sus heridas. Si hablo de la moneda, los alemanes recuerdan su historia. Nos separan algunas diferencias. Ellos son federales, nosotros unitarios. Pero hemos decidido ir hacia la convergencia, y no renunciaré jamás a ella. Eso es la paz, y lo contrario es el conflicto. No podemos olvidar los sacrificios de cuantos vivieron la guerra. Haré todo lo posible para que Alemania y Francia sean el motor del futuro europeo”. Dicho de otra forma, el presidente francés asume todas y cada una de las tesis que propone Angela Merkel para resolver los problemas de la zona euro, incluida la reforma de los tratados que exige la unanimidad de los 27 y que requerirá un largo trámite de aprobación.




A la vez, Sarkozy se ha mostrado convencido de que “la integración pasa por firmar acuerdos intergubernamentales”, y por la posibilidad de “votar cada vez más decisiones por mayoría cualificada”. El inquilino del Elíseo ha anunciado que recibirá el lunes a la canciller Angela Merkel en París para ultimar el acuerdo que ambos quieren presentar en la próxima cumbre de la Unión Europea, el 9 de diciembre. Al explicar la filosofía de ese nuevo pacto franco-alemán, ha enfatizado que Europa será “más solidaria, más disciplinada, más responsable, más democrática”.

Según Sarkozy, hay tres maneras de enfrentar la crisis: “La primera es negarla, decir que no es grave. Eso sería mentir a los franceses y favorecer la catástrofe. La segunda es optar exclusivamente por la austeridad, el rigor y la deflación” (esta ha sido la única crítica a Alemania). “Pero esta supondría bajar los salarios y hacer recaer la crisis sobre el poder de compra de los franceses. La tercera es responder trabajando, trabajar más, y controlar el gasto. Esa es la única vía que nos permitirá mantener nuestro poder adquisitivo”.

“Europa puede ser barrida por la crisis si no cambia”, ha insistido, presentando un escenario apocalíptico a sus compatriotas si el continente no es capaz de asegurar la supervivencia de la moneda única. “Si salimos del euro, nuestra deuda se multiplicaría por dos. Y si desapareciera el euro, tendría consecuencias dramáticas para Francia, ya que no podríamos gestionar nuestra deuda”. La crisis no se resolverá “si no se restaura la confianza y la credibilidad”, ha proseguido, y para eso es preciso “adoptar sanciones más severas y más rápidas, un mayor control presupuestario y la aprobación de la regla de oro en las Constituciones para garantizar el objetivo del déficit cero”. “Francia la debe adoptar como los otros países”, ha afirmado entre aplausos enviando un mensaje a los socialistas que se niegan a votar esa medida: “Sería ideal hacerlo antes de las presidenciales, y si no, inmediatamente después”.


Sobre el Banco Central Europeo, Sarkozy ha afirmado que “tiene un papel determinante que jugar en la crisis”, y plegándose de nuevo al deseo de Merkel, ha dicho: “No quiero entrar en ese debate, el BCE es independiente y lo seguirá siendo. Estoy convencido de que reaccionará frente al riesgo de deflación que amenaza a Europa. Pero le corresponde a él decidir cuándo y en qué momento actuará. Es su responsabilidad. Nadie debe dudar de que la asumirá, y yo me felicito porque ya haya empezado a hacerlo”.

Otro anuncio importante, destinado a los mercados, es que el rescate de la deuda griega, en parte asumido por los bancos, quedará para la historia como una excepción. “Si queremos más solidaridad, eso exige más disciplina, y ese es el primer principio de la nueva Europa. Debe estar absolutamente claro que todos los países de la zona euro serán solidarios entre ellos. Debe quedar claro que lo que se ha hecho por Grecia no se repetirá”.

"Europa no es una elección, es una necesidad”, ha enfatizado el jefe del Estado a lo largo de un discurso pedagógico, carente de toda autocrítica en la gestión nacional de la economía y que ha servido como aperitivo de la campaña electoral para las presidenciales de la próxima primavera. En algunos momentos, ha usado tonos muy duros con sus adversarios políticos, a derecha y a izquierda.



Al final las 5.000 personas que llenaban el polideportivo Zénith Omega de Tolón han cantado La Marsellesa puestas en pie. La alocución, escrita por su asesor Henri Guaino, el mismo que en 2008 se encargó de redactar el discurso en el que Sarkozy anunció la refundación del capitalismo, contenía 54 referencias a Europa y 35 a Francia.

Sarkozy vislumbra también una Europa más democrática, porque es “una empresa que no puede seguir adelante sin sus pueblos”. A pesar de ello, ha abogado por una reforma de Shengen para endurecer la libre circulación de personas, ha prometido que “la inmigración descontrolada” no será tolerada, y ha hecho guiños domésticos a la extrema derecha que pide la salida del euro al enfatizar que “el aislamiento no es una solución” y que “las sociedades cerradas están destinadas a la decadencia”. Cerrarse, ha dicho, “sería mortal para nuestra economía, nuestro empleo y nuestro nivel de vida”. La frase le ha servido para atacar las dos medidas socialistas más emblemáticas: la jubilación a los 60 años y la reforma de las 35 horas semanales. Sarkozy promete eliminar los gastos inútiles, mejorar los controles del fraude social, y “acabar con el Estado ventanilla que siempre respondía sí a quien más protestaba y más bloqueaba la economía”. El presidente francés ha afirmado que actuará “con sangre fría, y sin dejarnos llevar por la febrilidad de los mercados”. Y ha defendido su gestión de estos años comparando la situación de Francia con la de España, Portugal, Grecia e Irlanda. Curiosamente, en ese pasaje no ha hecho ninguna referencia a Alemania.

Fuente: elpais.com