El doodle de hoy recuerda a una de las periodistas más inspiradoras y pioneras del mundo en el día que hubiera cumplido 106 años: Clare Hollingworth. Google celebra la vida de una mujer tan apasionada por la aventura, quien se caracterizó por tener su pasaporte al alcance de la mano en todo momento, tan solo por si fuera necesario.
Apenas una semana después de unirse al Telegraph, Clare mostró al mundo por qué se la llamaba "la doyenne (decana) de los corresponsales de guerra". Aventurándose sola a través de la frontera entre Alemania y Polonia, fue la primera en reportar el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Clare Hollingworth fue la reportera que anunció la II Guerra Mundial.
Una semana de trabajo en el diario británico ‘The Daily Telegraph’ le sirvió a Clare Hollingworth para definir su vocación profesional, marcar su trayectoria periodística y también para cambiar muchas cosas en el mundo con su primicia: la invasión nazi de Polonia que significó el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939.
Clare supo con sólo 27 años que tenía la noticia de su vida y a la vez una valiosa información que cambiaría el mundo. Con el paso del tiempo se convirtió en una referencia para los reporteros de guerra, un ámbito cerrado en el que sólo los hombres contaban lo que ocurría en el mundo, y que ella misma tuvo que sufrir al ser vetada a cubrir la guerra de África por ser mujer. Fue testigo de los horrores de la guerra en Vietnam, Argelia, Oriente Medio, India y Pakistán, así como de la Revolución Cultural en China, pero ha pasado a la historia por su primicia del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Clare Hollingworth vivió por y para el periodismo y el peligro era en lugar en el que se sentía a gusto. Cuando cumplió 100 años y le preguntaron dónde iría a cubrir una noticia, aseguró sin dudarlo que “miraría los periódicos y diría: ¿cuál es el lugar más peligroso en este momento? Porque ahí siempre se encuentran buenas historias”.
Precisamente el periodismo y el riesgo fueron los mejores aliados de Clare Hollingworth para su longeva y vigorosa vida. Nacida el 10 de octubre de 1911 en Knighton, un suburbio del sur de Leicester (Inglaterra), falleció el pasado 10 de enero a la edad de 105 años en Hong Kong, donde vivió los últimos 40 años de su vida después de trabajar en Pekín como corresponsal.
Su niñez transcurrió en una granja a la que se trasladaron sus padres en los primeros años de la contienda mundial. Clare mostró desde niña gran interés por convertirse en escritora pese a la oposición de su madre. Su padre también influyó en su vocación estimulándola, sin saberlo, con visitas a sitios históricos de campos de batalla en Reino Unido y Francia, donde le describía cómo estaban plantados los ejércitos, cuál fue la estrategia, los errores y las causas de aquellos conflictos.
La joven Hollingworth tuvo su primer trabajo como secretaria en la Liga de las Naciones Unidas en el condado británico de Worcestershire, donde ganó una beca para estudiar la cultura eslava en la Universidad de Londres, y otra posterior para aprender croata en la Universidad de Zagreb.
En 1936 contrajo el primero de sus dos matrimonios, con un escritor, pero como ya tenía claro que lo suyo era la aventura y los viajes, dos años más tarde Clare acabó en Varsovia, trabajando en una organización que apoyaba a los miles de judíos que huían del avance de los nazis en Europa oriental.