La primera heladera social del país se inauguró en Tucumán y rápidamente se replicó en todo el país. La capital santafesina tiene su propia heladera social y funciona en la parroquia Nuestra Señora de Luján.
La propuesta es simple: la idea es que la gente coloque la comida en buen estado en la heladera social y así queda a disposición de los que más la necesitan.
Las donaciones se reciben de 9 a 18 en la cantina de la parroquia y el personal se encarga del control y la distribución. En ese mismo horario la gente que más lo necesita, se acerca a retirar los alimentos.