LT10 - Se recuperó en el Sur

Sábado 19 de Noviembre de 2011 - 22:09 hs

River goleó a Guillermo Brown en Puerto Madryn

El "Millonario" derrotó 4 a 1 al equipo de Chubut, con goles de Ocampos, el "Chori" Domínguez, quien convirtió a los 14 segundos del complemento, y dos de Cavenaghi, mientras que Bottino descontó de penal para el local.

River batió por 4-1 a Guillermo Brown en Puerto Madryn, igualó a Instituto (con un partido menos) en la punta del Torneo Nacional y recuperó la confianza luego del traspié del domingo pasado contra Atlético Tucumán. Al igual que lo hizo en Jujuy tras el primer traspié frente a Aldosivi, los dirigidos por Almeyda mostraron capacidad de reacción en condición de visitante.

Luego del traspié en el retorno a casa, River dejó de lado el 4-3-1-2 para volver a calzarse el 4-4-2 que lució durante casi todo el certamen. La apuesta inicial fue explotar las bandas con Sánchez y Ocampos, quienes debían ser respaldados por los laterales. Pero la teoría dibujada por Almeyda en la previa no salió como se esperaba por la intensa presión rival, que transformó al Millonario en un equipo apurado y previsible.

Frente a un Guillermo Brown amante del sacrificio y el tesón, el elenco de Núñez sufrió a la hora de elaborar juego en el mediocampo. Aguirre fue el más lúcido a la hora de maniobrar, pero no tuvo socios gravitantes para descargar. El Chori retrocedió mucho aunque sin inquietar, mientras que Ocampos estuvo desconectado. Sólo las combinaciones entre Sánchez y Abecasis por derecha inquietaron ocasionalmente a los sureños.

El duelo estaba reñido y la lucha en el medio no daba tregua. Hasta que a los 34 River aprovechó una jugada de pelota parada para ponerse en ventaja sin merecerlo. Domínguez ejecutó un tiro libre desde la izquierda y Ocampos anticipó de cabeza al arquero Pereyra. Enseguida lo tuvo Abecasis. El tanto no le cambió la cara grisácea al visitante, que caminó por la cornisa por varios errores defensivos. Brown lo perdonó demasiado.

La gran virtud de River fue su oportunismo para golpear en los momentos ideales. El gol de Ocampos llegó justo cuando Brown empezaba a animarse frente a Chichizola. Y el segundo se asemejó a un golpe de nocaut: iban 20 segundos del segundo tiempo cuando el Chori puso el segundo luego de una siesta de la defensa.

A Brown no le quedó otra alternativa que tirar a la basura su planteo ordenado y dejó espacios para tomar riesgos. Con mayores libertades, los intérpretes de River se soltaron. Cirigliano retomó la confianza y respaldó a Aguirre, Sánchez hirió con su velocidad y las gambetas del Chori hicieron estragos.

El tercer gol llegó a los 11, producto de un contragolpe letal. El uruguayo abrió para Domínguez, que se escapó por izquierda y le dio al arco. Luego, el arquero de Brown dejó un rebote increíble y Cavenaghi facturó en la red (11° tanto del Torito en el certamen). River confirmó que con espacios es un equipo temible. En el variado menú ofensivo, el Chori se erigió como el factor más desequilibrante y metió miedo cada vez que encaró.

El eventual descuento de los chubutenses se produjo a los 33 por intermedio de Giménez, pero el tanto fue anulado por un offside inexistente. Poco antes había salido Maidana por una lesión en el brazo. El segundo de Cavenaghi, con un remate desde fuera del área, amplió las diferencias. Y a los 43, Brown descontó con un penal de Bottino (lo pateó dos veces por la invasión de área).

Después de una semana de gusto agrio, River asumió una excursión que parecía accesible (Brown marcha penúltimo) en una ciudad que se convulsionó por su presencia. Pero el Millonario también jugaba contra sus propios fantasmas, esos que a veces lo transforman en un equipo bipolar. La semana próxima llegará una prueba de fuego: Rosario Central visitará el Monumental.