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Miércoles 05 de Diciembre de 2012 - 21:31 hs
Ya hay polémica: Los berrinches infantiles son ahora trastornos mentales
Nenes y nenas experimentan berrinches. Porque quieren un juguete y no se lo compran. Porque no quieren comer cuando los obligan. O simplemente se empacan, se enojan y no caminan. Si esas pataletas infantiles se repiten más de tres veces por semana a lo largo de un año, ahora se consideran parte del “trastorno de desregulación disruptiva del humor”, según la nueva edición del emblemático manual de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Estados Unidos. Esto es, los berrinches repetidos son catalogados como “desórdenes” mentales. Un cambio conceptual que es apoyado por algunos psiquiatras y ferozmente cuestionado por otros.
La quinta edición del manual (se lo conoce como DSM-5), que es como la “Biblia” de la psiquiatría en el mundo occidental y se utiliza para cubrir o no tratamientos de las obras sociales, las prepagas y hasta en casos judiciales, fue aprobado el lunes, después de muchas discusiones sobre la delgada línea que separa lo normal y lo patológico. La primera edición se publicó en 1952, y la última estará impresa en mayo próximo.
“Nuestro trabajo apuntó a definir de manera más exacta las enfermedades mentales que tienen un verdadero impacto en la vida de los enfermos, pero no a ampliar el campo de la psiquiatría”, opinó David Kupfer, que presidió el grupo de trabajo para la revisión.
Uno de los cambios con respecto a la edición anterior fue el de incluir al trastorno de los berrinches repetidos, que incluye a los chicos que exhiben irritabilidad persistente y tienen “episodios frecuentes de ataque de llanto tres días o más veces por semana durante más de un año”. “El diagnóstico intenta tratar preocupaciones sobre la posibilidad de sobrediagnóstico y sobretratamiento de desorden bipolar en chicos”, aclaró la asociación a través de un comunicado.
¿Qué sentido tendrá que los berrinches sean etiquetados dentro de un desorden mental? Beatriz Moyano, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad y directora del Centro Interdisciplinario de TOC, Tourette y Trastornos asociados, dijo a Clarín que “permitirá tratar mejor los casos de chicos que tienen pataletas explosivas y frecuentes que eran diagnosticados erróneamente como bipolares. Es un trastorno que genera dificultades en la relación de los chicos con sus pares y sus familiares, y al figurar en el manual puede ser cubierto por las obras sociales y prepagas. No son simples caprichos. En algunos casos, se resuelven con psicoterapias conductuales y técnicas de relajación, y en otros casos, más serios, se necesita medicación”. Pero no todos los psiquiatras están de acuerdo. Ni siquiera con etiquetar a los berrinches como “trastorno”.
Para José Sahovaler, psiquiatra y psicoanalista especializado en niños y adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), “el manual empezó como una convención de trastornos de adultos y fue avanzando hacia la infancia, basándose más en criterios farmacológicos. La última versión es una ataque a los derechos de los chicos, que empezaron recién a ser reconocidos durante el siglo pasado. Si los nenes y nenas tienen berrinches y son rotulados con un trastorno, se pierde la pregunta sobre qué les está pasando verdaderamente”.
En tanto, el médico psicoanalista Gustavo Duspuy, que forma parte de un equipo de lucha contra la patologización y medicalización de la infancia (www.forumadd.com.ar), afirmó: “Los berrinches son descargas de los chicos. No deberían ser considerados trastornos porque se pasa a considerar a los chicos como máquinas que necesitan repuestos, y eso lleva a medicarlos”. Y agregó: “El nuevo manual es funcional a los intereses lucrativos de los laboratorios farmacéuticos”.
La quinta edición del manual (se lo conoce como DSM-5), que es como la “Biblia” de la psiquiatría en el mundo occidental y se utiliza para cubrir o no tratamientos de las obras sociales, las prepagas y hasta en casos judiciales, fue aprobado el lunes, después de muchas discusiones sobre la delgada línea que separa lo normal y lo patológico. La primera edición se publicó en 1952, y la última estará impresa en mayo próximo.
“Nuestro trabajo apuntó a definir de manera más exacta las enfermedades mentales que tienen un verdadero impacto en la vida de los enfermos, pero no a ampliar el campo de la psiquiatría”, opinó David Kupfer, que presidió el grupo de trabajo para la revisión.
Uno de los cambios con respecto a la edición anterior fue el de incluir al trastorno de los berrinches repetidos, que incluye a los chicos que exhiben irritabilidad persistente y tienen “episodios frecuentes de ataque de llanto tres días o más veces por semana durante más de un año”. “El diagnóstico intenta tratar preocupaciones sobre la posibilidad de sobrediagnóstico y sobretratamiento de desorden bipolar en chicos”, aclaró la asociación a través de un comunicado.
¿Qué sentido tendrá que los berrinches sean etiquetados dentro de un desorden mental? Beatriz Moyano, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad y directora del Centro Interdisciplinario de TOC, Tourette y Trastornos asociados, dijo a Clarín que “permitirá tratar mejor los casos de chicos que tienen pataletas explosivas y frecuentes que eran diagnosticados erróneamente como bipolares. Es un trastorno que genera dificultades en la relación de los chicos con sus pares y sus familiares, y al figurar en el manual puede ser cubierto por las obras sociales y prepagas. No son simples caprichos. En algunos casos, se resuelven con psicoterapias conductuales y técnicas de relajación, y en otros casos, más serios, se necesita medicación”. Pero no todos los psiquiatras están de acuerdo. Ni siquiera con etiquetar a los berrinches como “trastorno”.
Para José Sahovaler, psiquiatra y psicoanalista especializado en niños y adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), “el manual empezó como una convención de trastornos de adultos y fue avanzando hacia la infancia, basándose más en criterios farmacológicos. La última versión es una ataque a los derechos de los chicos, que empezaron recién a ser reconocidos durante el siglo pasado. Si los nenes y nenas tienen berrinches y son rotulados con un trastorno, se pierde la pregunta sobre qué les está pasando verdaderamente”.
En tanto, el médico psicoanalista Gustavo Duspuy, que forma parte de un equipo de lucha contra la patologización y medicalización de la infancia (www.forumadd.com.ar), afirmó: “Los berrinches son descargas de los chicos. No deberían ser considerados trastornos porque se pasa a considerar a los chicos como máquinas que necesitan repuestos, y eso lleva a medicarlos”. Y agregó: “El nuevo manual es funcional a los intereses lucrativos de los laboratorios farmacéuticos”.
Fuente: Clarín
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